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2. El Ser ávido.

2. El Camino de la Ávidez

a. Estamos acostumbrados a elegir, y más aún, a elecciones binarias y por oposición. Acudamos a cierta imágen que nos ilustre. Al llegar a una intersección de caminos o calles, tenemos dos opciones, seguir por el camino que veníamos o tomar el camino que cruza.

Pero, ¿cuál es el camino que cruza el camino de la avidez? Si hemos dicho que nacimos para consumir, vivimos gracias a nuestro consumo, y necesitamos aprender a producir para no perecer por la falta de consumo.

Aprender a producir es un largo y complejo esfuerzo. Y, con un desafío aún mayor: aprender a producir mientras alguien que nos ama toma la responsabilidad de producir por nosotros. Después, en algún momento no conocido, la responsabilidad y necesidad de producir nuestro consumo ya depende de nuestro propio esfuerzo, sin atenuantes, sin discusiones, sin dilaciones posibles. Este proceso de aprender a producir es, como dijimos, un gran aprendizaje y también al llegar a concretarlo, un gran logro. A veces muy gratificante, personal y constructivo. Pero, muchas veces, crea dependencia mental y espiritual, apabulla y confunde. Ese efecto es el que debe llamar a nuestra conciencia, y, en ese momento debemos tomar la bifurcación, ahí es donde tomar decisiones y seleccionar nuestra forma de vida.

b. ¿Por qué desviarse del camino de la producción, si en realidad consumiremos toda la vida? Es cierto, y es aquí dónde debemos hacer un análisis muy certero de las características de nuestro consumo y las facultades de nuestra producción para darnos cuenta en qué situación nos encontramos. Pero también, la rectificación de nuestro camino de producción no tiene que ser en calidad ni en cantidad, sino en productividad, objetivos y dinámica.

Debemos tener siempre presente los tres planos de nuestra vida productiva. La forma, la lógica y lo trascendente de nuestra producción. Y, una observación sustancial de nuestra forma de ver estos tres planos, es no confundir el medio, -el dinero- con el objetivo. No producimos en primer instancia, para obtener más y más dinero, producimos para poder consumir en la medida que lo necesitemos.

c. Pero, ¿qué debo hacer si este equilibrio entre lo que produzco y lo que necesito no se logra? En realidad la pregunta más exacta es ¿cómo mantener este equilibrio en el tiempo, en contextos muy cambiantes? Y, más allá de eso, ¿Cómo hacer para que esta cuestión no domine y limite mí vida afectivamente, emocionalmente y tracendentemente?

El equilibrio entre consumo y producción no es una balanza que mide, en un determinado momento una relación de dos magnitudes medidas en una unidad de medida homogénea. Es en sí, una relación continua en el tiempo que tiene una magnitud o unidad de medida estable pero que crece y decrece de acuerdo a nuestras actitudes y acciones. Y, estas actitudes y acciones son productivas o no, mantienen el equilibrio o no de acuerdo a nuestro expertisse, a nuestro conocimiento y a nuestra conciencia.

Así, lo que parecía ser una relación simple de más o menos dinero, más o menos productividad de los recursos físicos y económicos pasa a ser una conjunción sociológica de tres variables:

  • Productividad del Patrimonio.
  • Productividad del Tiempo
  • Productividad del Conocimiento

Así, es posible llevar a la conciencia individual, por el camino de la coherencia y el equilibrio personal respecto de las necesidades del entorno y la sociedad.

Tu trabajo sobre este conocimiento:

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1. El Ser ávido.

1. La Naturaleza del Ser

a. El SerH nace para consumir. No puede vivir si no consume. Los seres en general, están signados básicamente por el consumo. Los animales y las plantas siguen esta ley natural de la vida. Así, en ese simple principio se basa la Naturaleza de la Tierra, nuestro planeta. Es una obviedad, que hemos olvidado, que se ha alejado de nuestra conciencia, y que, individualmente hemos resuelto de alguna manera, pero socialmente y a nivel mundial, se ha transformado en un gran problema. Esta situación social a nivel mundial es la base de todos los conflictos ideológicos planteados hasta el momento.

Naturalmente cada ser vivo, por instinto de supervivencia, procura su alimento diario. Socialmente también los individuos responsables de cada grupo familiar se hacen cargo del consumo de aquellos que aún no saben o no pueden resolver su consumo.

b. Entonces, lo natural es el consumo y lo lógico es la producción para acudir a ese consumo y para todos los consumos que están bajo la responsabilidad del mismo individuo. Queremos, en este punto, analizar la diferencia de las subjetividades que rodean los conceptos de «lo natural», «lo lógico» y «la responsabilidad» sobre o hacía los otros.

«Lo natural» es aquello que la Naturaleza nos impone. Nuestra naturaleza, nuestra biología propia, de ser humano, nuestro medio ambiente natural, o sea nuestro mundo nos imponen ciertas reglas o consecuencias que no podemos evitar en nuestra realidad. Nuestra imaginación puede volar por encima de estas reglas pero nuestra realidad limitará esa imaginada realidad a lo posible, a lo naturalmente posible.

«Lo lógico» no es innato, el razonamiento lógico se construye a través del lenguaje y de las percepciones que cuando pasan por la conciencia se transforman en experiencia y en conocimiento. La lógica individual, es como un árbol que crece alimentándose de las experiencias que capitalizan sus raíces. Así crea un tronco robusto y de forma similar en cada individuo. Pero si bien el grueso de las experiencias básicas es parecido en seres humanos de raíces cercanas, hay otras experiencias que son más específicas de cada ser humano, y ello crea ramificaciones y follaje que hacen de ese árbol lógico y ese SerH una persona única e irrepetible, por ser así su árbol lógico. Lo lógico, al ser producto de la propia experiencia, es relativo a lo social, a lo relacional del SerH. Lo lógico es una propuesta social para cada uno de nosotros y depende tanto de lo social como de la voluntad individual para seguirlo.

Es importante darnos cuenta que no todos los individuos tenemos la misma lógica, sobre todo en temas del follaje del árbol lógico. Aquellas experiencias individuales y específicas que diferencian nuestra lógica, nuestra forma de pensar y justificar la realidad, necesitan ser concientes en nosotros para comprender al otro y también en la misma medida para destacar e inspirar nuestra individualidad.

«La responsabilidad» igual que lo Natural es algo impuesto, no propuesto, y, al igual que la lógica, es de origen social. O sea, es una imposición social. ¿Es lógica? Sí, claro que es lógica. ¿Es natural? No. Es necesario construirla a partir del desarrollo de la conciencia individual.

c. En la naturaleza del ser está definida su libertad. Claro, seamos sinceros, si definimos «la libertad» deja de ser libertad absoluta, es cierto, pero pasa a ser libertad individual. Cuando el concepto se instala en una individualidad pierde parte de su totalidad para tomar las características de su hospedador, de su anfitrión.

Esto es justamente, el objetivo de esta séptima, reconocer y hacer consciente las limitaciones de nuestra individualidad para potenciar ese esfuerzo de reconocimiento y conciencia y transmutarlo en libertad mental e inspiración.

Implementación:

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El Ser ávido.

Introducción

¿Qué quiere decir ávido? ¿Porqué el Ser ávido? ¿De dónde viene este Ser ávido?¿Hacia dónde va? ¿Era necesario este camino?

a. ¿Qué es la avidez? Hay varias acepciones de la palabra:

«Que siente un deseo fuerte e intenso de tener, hacer o conseguir algo.»(1)

«El adjetivo ávido o ávida expresa el deseo intenso por algo. … El adjetivo ávido se corresponde con el sustantivo avidez, que es un sentimiento similar a la ambición, a la pasión o a la voracidad.»(2)

Gran parte de los problemas sociales de hoy en día parten de esta avidez del SerH, con matices de acuerdo a cada individualidad, pero con causas que no son del todo claras, ni hemos trabajado en descubrirlas, ni en subsanarlas. No vamos a hablar de culpas, no vamos a marcar errores, no vamos a denotar sectorizaciones de ningún tipo, pero sí vamos a tratar de traer a nuestra conciencia actual, esta realidad que nubla el avance y desarrollo de muchos individuos, y quita posibilidades de felicidad y realización personal a todos y cada uno de nosotros.

b. El «tener», pensado como el retener cosas para uno mismo, evitando su flujo natural, su utilización eficiente y su poder creador, tiene su principal origen en los miedos. Tiene su razón en los miedos más profundos del SerH y en la falta de conciencia y tratamiento personal de esos miedos. Pero los miedos no son naturales de por sí, los crea la experiencia, la reiteración de errores, la imprevisión, el contexto hostil que, en algún momento vivimos. Si las salidas de esas circunstancias se aprenden sobre la base de un «tener», eso se traduce en una avidez y quizás, en una avidez desmedida y muy perjudicial para la sociedad en su conjunto.

c. Los caminos de la conciencia, de la aceptación y de la renuncia son otros, pero hay que aprender a elegirlos. No son inmediatos, tampoco casuales, ni gratuitos. Requieren concentración, esfuerzo e inspiración, pero están y al encontrarlos se ve el horizonte, se recupera la dignidad, se llega a la más pura libertad para nuestra vida y la vida de nuestra sociedad.

¿Era necesario este camino? Sí. Era necesario. Fueron realmente necesarios los errores, las guerras, los miedos, las corrupciones, los atrasos y traiciones. Son los anticuerpos, las vacunas, los contrasentidos que crearon este SerH actual que somos. Pero ahora, ya nos dimos cuenta, ya «caímos» en esa trampa, ya tenemos todas las defensas altas, todos los métodos y mecanismos para trascender esta realidad tan dura y perjudicial para todos. Es cuestión de poner esos métodos y mecanismos en práctica y despegar hacia otra realidad.

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