Economía, Finanzas, Métodos, Revoluciones

El Trabajo

El Velo Negro del Trabajo

¿Es natural trabajar? ¿Es necesario o indispensable?

¿Si no es remunerado no es trabajo?

¿Cuál es el principio básico de la productividad de tu trabajo actual?

¿Cuál es la diferencia entre la rutina y el método?

¿Cuál es la relación entre trabajo, rol social, pertenencia y sociedad?

¿De que se trata la «cultura del trabajo»?

¿Cuánto influyen todos éstos conceptos en nuestra vida diaria?

¿Cuánto de lo que cada uno de nosotros piensa o sabe al respecto, se tiene en cuenta para el diseño de nuestras leyes, de nuestras fuentes de trabajo, de nuestras sociedades en definitiva?

¿La percepción que cada uno tiene del trabajo, de su trabajo, es transitoria, cambiante, evolutiva? ¿Temporal? ¿Cuánto tiene de definitiva?

¿Cuántos temas y matices convergentes encontraremos que nos velan el concepto de Trabajo? Y que también complican las elecciones a la hora de trabajar. Nos llevan a una dinámica irreflexiva, automática, cómoda pero a su vez angustiante y desesperanzadora, indigna.

Próximamente:
  • Un trabajo abismal
  • Trabajos opuestos
  • Elegir y sostener mi trabajo
  • Alojarse en la contención
  • Descubriendo mi arte
  • Volver a jugar

opiniones, Renuncia, Sistemas sociales, Tejido Social

La Ley del Océano

¿Qué es la Ley del Océano?

¿Sabemos cuán costosa es nuestra libertad? ¿Pero nuestra libertad incluye nuestra individualidad? Y nuestros lazos sociales, ¿Qué papel cumplen en nuestra vida anheladamente libre?

Si recurrimos a un ejemplo, a una metáfora, nos dará luz al tema, pero luego de plantear los postulados de esa figura, habrá que desenredar, desandar el ejemplo.

La gota. Ese es nuestro ejemplo. Su contexto: El Océano. Hemos definido, al tomar este ejemplo, una individualidad -la gota- perteneciente a un todo -el océano-. Ahora generemos las ideas análogas de las cualidades que nos preocupan: Lazos sociales y libertad.

Sigamos buscando nuestras respuestas. Las analogías nos ayudan, pero las respuestas son individuales, de cada ser, de cada gota…


“Dicen que antes de entrar en el mar, EL RIO tiembla de miedo , mira para atrás, para todo el día recorrido, para las cumbres y las montañas, para el largo y sinuoso camino que atravesó entre selvas y pueblos, y vé hacia adelante un océano tan extenso, que entrar en él es nada más que desaparecer para siempre. Pero no existe otra manera. El río no puede volver. Nadie puede volver. Volver es imposible en la existencia. El río precisa arriesgarse y entrar al océano. Solamente al entrar en él, el miedo desaparecerá, porque apenas en ese momento, sabrá que no se trata de desaparecer en él, sino volverse océano.”

Khalil Gilbran

Conceptos y definiciones, Contratos, Economía, Métodos, opiniones, Postulados, Sistemas sociales

5. El Ser ávido.

5. Las Clases Dirigentes

¿Quién es dirigente en esta sociedad? ¿Vivimos en sociedades desconsoladas por sus dirigentes? ¿El poder desequilibra la avidez?

a. Hemos dicho que el serh produce para su propio consumo, como mínimo, y para el consumo de las personas cuyo consumo depende de su producción. Este es un esquema individual simplificado, pero a nivel sistémico u organizacional varía el esquema gracias al modo de trabajo y a la especialización del conocimiento y de la producción individual. De estas diferencias y cualidades deberían surgir las personas más adecuadas para ser dirigentes, pero, no siempre ocurre así. De todos modos, el dirigente es aquel que dirige, que lleva el timón para llevar el colectivo que representa hacia mejores destinos para todos. Ese es un trabajo de interpretación del colectivo, elección de rumbos y estrategias, y un estilo de conducción inspirado y convincente. Estas tres condiciones son indispensables, las tres. Por eso, el dirigente es dirigente, no hay atenuantes.

Los sistemas que hemos creado para definir quiénes son los dirigentes de cada grupo social presentan serias deficiencias. ¿Concuerdas con ésto? ¿Son eficientes en este objetivo y conceptualización? Si lo logran inicialmente, ¿garantizan la continuidad en las cualidades necesarias?

b. El sistema laboral está polarizado. O sea, aquel mecanismo social al que debemos recurrir primariamente para producir nuestro consumo, está agrietado, polarizado y por consecuencia de estas tensiones, fatigado. Sus mejores características productivas están gastadas, desactivadas y deficientes. Y ésto es lo que hace que ser dirigente de una forma proactiva y sinérgica sea casi imposible.

Las organizaciones de cualquier tipo están concebidas por «las reglas del juego», las leyes, jurisprudencias y costumbres, se ven como «juegos de suma cero». Para que un jugador -cualquiera sea su posición- pueda ganar más y mejor, otro u otros jugadores opuestos deben ganar menos y en la misma medida. Esta situación, más o menos crítica en cada región, en cada país, es la que nos llevó y nos sigue llevando a la creciente «deshumanización» de la producción y el consumo. Y, por ello, la economía pasa a ser el motor desalentador, recesivo y desnaturalizado de la vida cotidiana del serh. Los dirigentes, aquellos seres que asumen la historia y autoría de estas «reglas del juego» de las que hablamos, y de su ejecución y cumplimiento son tanto víctimas como victimarios de la deshumanización, y esa imágen está cada vez más presente en nuestras conciencias y en nuestras vidas.

Es necesario repensar y reformular muchas de estas reglas del juego. Pero, ¿quién puede hacerlo? El mismo sistema autoriza o desautoriza los miembros adecuados para ello, y por lo tanto quien tiene el poder para hacerlo es el mismo sistema, sus dirigentes. Este procedimiento cerrado y recursivo en sí mismo nos inmoviliza, nos retiene, nos frustra.

c. La idea originaria que diseña un sistema responde a una necesidad social con un objetivo funcional. Ese diseño original luego evolucionará y se adaptará a las dinámicas sociales, pero esto no es independiente de las personas que dirigen y lideran esos sistemas, y debería serlo. Ahora, ¿quién con más autoridad que los dirigentes puede observar, criticar y cambiar el sistema? La respuesta es: todo el colectivo social involucrado. Y esto por ahora es una entelequia, una idea que no hemos implementado, una sensación social que no sabemos aún como resolverla. ¿Cómo un colectivo social puede cambiar y resolver sus mecanismos de funcionamiento y elección de sus dirigentes sin la preponderancia de las opiniones de sus propios dirigentes?

Uno de los principios funcionales de la sociedad en su conjunto que ha evolucionado enormemente en las últimas décadas ha sido la comunicación. La relación entre las personas ha tomado predominancia sobre la individualidad. Así, hoy en día, los colectivos sociales toman los protagonismos que en otras épocas tomaban las individualidades llamadas líderes. Y¿cómo lo hacen? por medio de la comunicación.

  • Laboratorio:
  • Gestión:
  • Planificación
Sigue leyendo «5. El Ser ávido.»
Conceptos y definiciones, Economía, familia, Finanzas, Métodos, Tejido Social

2. El Ser ávido.

2. El Camino de la Ávidez

a. Estamos acostumbrados a elegir, y más aún, a elecciones binarias y por oposición. Acudamos a cierta imágen que nos ilustre. Al llegar a una intersección de caminos o calles, tenemos dos opciones, seguir por el camino que veníamos o tomar el camino que cruza.

Pero, ¿cuál es el camino que cruza el camino de la avidez? Si hemos dicho que nacimos para consumir, vivimos gracias a nuestro consumo, y necesitamos aprender a producir para no perecer por la falta de consumo.

Aprender a producir es un largo y complejo esfuerzo. Y, con un desafío aún mayor: aprender a producir mientras alguien que nos ama toma la responsabilidad de producir por nosotros. Después, en algún momento no conocido, la responsabilidad y necesidad de producir nuestro consumo ya depende de nuestro propio esfuerzo, sin atenuantes, sin discusiones, sin dilaciones posibles. Este proceso de aprender a producir es, como dijimos, un gran aprendizaje y también al llegar a concretarlo, un gran logro. A veces muy gratificante, personal y constructivo. Pero, muchas veces, crea dependencia mental y espiritual, apabulla y confunde. Ese efecto es el que debe llamar a nuestra conciencia, y, en ese momento debemos tomar la bifurcación, ahí es donde tomar decisiones y seleccionar nuestra forma de vida.

b. ¿Por qué desviarse del camino de la producción, si en realidad consumiremos toda la vida? Es cierto, y es aquí dónde debemos hacer un análisis muy certero de las características de nuestro consumo y las facultades de nuestra producción para darnos cuenta en qué situación nos encontramos. Pero también, la rectificación de nuestro camino de producción no tiene que ser en calidad ni en cantidad, sino en productividad, objetivos y dinámica.

Debemos tener siempre presente los tres planos de nuestra vida productiva. La forma, la lógica y lo trascendente de nuestra producción. Y, una observación sustancial de nuestra forma de ver estos tres planos, es no confundir el medio, -el dinero- con el objetivo. No producimos en primer instancia, para obtener más y más dinero, producimos para poder consumir en la medida que lo necesitemos.

c. Pero, ¿qué debo hacer si este equilibrio entre lo que produzco y lo que necesito no se logra? En realidad la pregunta más exacta es ¿cómo mantener este equilibrio en el tiempo, en contextos muy cambiantes? Y, más allá de eso, ¿Cómo hacer para que esta cuestión no domine y limite mí vida afectivamente, emocionalmente y tracendentemente?

El equilibrio entre consumo y producción no es una balanza que mide, en un determinado momento una relación de dos magnitudes medidas en una unidad de medida homogénea. Es en sí, una relación continua en el tiempo que tiene una magnitud o unidad de medida estable pero que crece y decrece de acuerdo a nuestras actitudes y acciones. Y, estas actitudes y acciones son productivas o no, mantienen el equilibrio o no de acuerdo a nuestro expertisse, a nuestro conocimiento y a nuestra conciencia.

Así, lo que parecía ser una relación simple de más o menos dinero, más o menos productividad de los recursos físicos y económicos pasa a ser una conjunción sociológica de tres variables:

  • Productividad del Patrimonio.
  • Productividad del Tiempo
  • Productividad del Conocimiento

Así, es posible llevar a la conciencia individual, por el camino de la coherencia y el equilibrio personal respecto de las necesidades del entorno y la sociedad.

Tu trabajo sobre este conocimiento:

  • Laboratorio:
  • Gestión:
  • Planificación
Sigue leyendo «2. El Ser ávido.»
Conceptos y definiciones, Energía, Más allá de la IS, Uncategorized

3. El Pulso Mundial

3. Aprender a sumar.

Una de las formas más visibles de la transmisión de la energía es aquella imagen de un lago muy quieto en el cual se deja caer una piedra en su centro y crea así las ondas concéntricas que llegarán después de unos segundos a mover hacia arriba y abajo el corcho que flota cerca de la orilla. Son ondas, ondas que trasmiten la energía por el agua. Así ocurre, de manera similar con toda transmisión de energía.

Pero, ¿que ocurre si otra piedra es arrojada justo en el mismo centro anterior? Según sean ciertas características como el momento en el que cae la segunda piedra, la dirección con que fue arrojada, el tamaño de la piedra, etc, las ondas de la primer y segunda piedra se sumarán, se anularan entre sí o en su defecto producirán «ruido».

Esta suma de energía que se produce en determinadas ocasiones es armonía, se llaman «armónicos» y son esas condiciones las que debemos aprender a lograr entre las personas para que nuestras energías se sumen y se logre una suma energética, una armonía, como lo logra un coro, una orquesta, o aquel grupo musical que nombrabamos en anteriores entradas y que nos mueven tanto los sentidos y las emociones.

El Pulso está basado en este principio físico, en aprender a transmitir energías mediante la sincronización de los esfuerzos, el direccionamiento y sentido de ellos, su equilibrio en pesos y volúmenes, en definitiva su armonía para sumar.

Sigue leyendo «3. El Pulso Mundial»
Conceptos y definiciones, Energía, Métodos

2. El pulso mundial.

2. Transformadores

Somos transformadores de energía. El único productor genuino de energía que conocemos es el sol. El ser humano no produce energía, la transforma.

Decimos: «No tengo más energía, para nada» o «Que energía que tenés hoy» o «Hay que ver si esa energía es buena o mala» son todas frases falaces, conceptualmente equivocadas. Siempre, tomamos energía de alguna fuente, como la alimentación, el Sol, la Naturaleza, etc y la acumulamos para luego transformarla.

Por ello, debemos aprender a transformar esa energía que acumulamos y deseamos utilizar. Por ejemplo, al caminar o correr transformamos energía propia en trasladarnos de un lugar a otro. Esta acción implica tres fases: una adquisición y acumulación, una decisión de utilizar esa energía acumulada en el hecho de caminar, y por último un conocimiento de cómo hacerlo que nos permite llegar a la acción de cierta manera.

Esta manera de usar la energía la podemos calificar en más productiva o menos productiva. No existe la productividad negativa, o positiva, cómo tampoco existe la energía positiva y negativa, existen sí, formas más o menos productivas de usarla. Y ésto depende de nosotros, de nuestro conocimiento, y de nuestros objetivos.

En la meditación, cualquiera sea la forma que ella tenga, estamos transformando energía en un proceso de muy alta productividad. Al meditar u orar estamos usando muy pequeñas cantidades de energía ya acumulada, para acudir a necesidades propias o ajenas, según sea la decisión. En el caso del Pulso, en la Meditación Continua, ponemos en juego un conocimiento basado en la experiencia que hace de esas pequeñas cantidades de energías grandes e inestimables resultados.

Para diseñar o aprender a diseñar cada paso de la Meditación Continua, y para que ella pueda tener una consecuencia trascendente, más allá de lo individual, una producción social, podemos asociar cada paso a un pronombre personal de la siguiente forma:

Yo – Invocación
Tu – Cuadro Imaginativo
Ella – Sensaciones
Nadie – Silencio
Nosotr@s – Propósitos
Ustedes – Consecuencias
Ell@s – Retrospección
Tod@s – Descanso

En las próximas entradas de “El Pulso”:

3. Aprender a sumar.
4. La Selección.
5. Usar la vida.
6. Energía Emocional.
7. El Amor, energía retornable.

Conceptos y definiciones, Más allá de la IS, Tejido Social

Citas de «Supervivencia de los que saben más» de Jonas Salk

«Servir a la Naturaleza«

«Si hay que expresar la vida humana como el máximo posible de armonía, creatividad y realización para cumplir mejor los propósitos de la vida tal como lo «exige» la Naturaleza y todo lo que nos proponemos durante la vida, tal como lo decidimos los humanos, se necesita una actitud decidida no del hombre contra la naturaleza sino del hombre juntamente con la naturaleza.«

Una actitud más razonable para el hombre sería la de servir a la naturaleza para mejor servirse a sí mismo, en vez de servirse a sí mismo sin tener en cuenta a la Naturaleza y a los demás seres, o a expensas de ella y de ellos.

Al reconocer y respetar las naturales «jerarquías de propósitos» le será más fácil al hombre medir su capacidad de elegir y poner en práctica sus peculiares propósitos –los que ya ha preferido–, sin entrar en conflicto con los propósitos de la Naturaleza, que parecen insistir en la continuación de la vida siempre que las condiciones ambientales lo permitan.

Próxima cita:

  • «La curva sigmoidea»
Estratos, Más allá de la IS

6. Estratos: Un Estilo de Conciencia

Hemos compartido cinco entradas bajo el título «Estratos». Le hemos puesto nombre y significado a procesos complejos que el ser humano hace naturalmente y sin preocuparse demasiado por ello. Es cierto que son naturales, que son procesos comunes a todos nosotros, que si no supiéramos éstos conceptos los haríamos también de una forma similar, pero, son procesos largos en el tiempo, múltiples en su coordinación y son procesos sociales. Dependen de los tiempos en que vivimos, de varios sistemas orgánicos de nuestro cuerpo y sobre todo de las personas que nos rodean e interaccionan de una u otra forma.

Esta complejidad hace que seamos «individuos». Personas que, a pesar de pasar por similares procesos para construir nuestra conciencia, somos únicos y distintos unos de otros. La conciencia de esta situación de individualidad nos ayuda a crecer como tal. Pero a veces, individualmente, podemos ser «comunes». Y ¿cómo es una persona «común»? Aquella persona cuya conciencia adolece de la parte social, de la inclusión del «otro social» en mí propia individualidad. Esta adolescencia social es lo común, es lo que no permite crear nuestro propio estilo.

Para crear o mejorar tu estilo, necesitarás tres cosas: Una firme decisión, un método y mucha imaginación. ¿Estás dispuesta/o?

En la próxima y última entrada:

  • 7. Integración de las Conciencias
Estratos, Más allá de la IS

5. Estratos: Disfrutar de una vida consciente

Hay veces que, a ciertas palabras, se les deteriora el significado. Este es el caso de la palabra «conciencia». Tanto usarla para reivindicar su valor que, ahora creció su peso específico. Es una palabra, para mí, pesada, difícil de obtener. Pero en realidad lleva tras ella todo el valor que venimos analizando.

Otra palabra de este título cuyo significado lo veo exaltado, es «disfrutar». La definiría en este momento como el aprovechamiento de las experiencias sensitivas sin hacer ningún esfuerzo para ello. Y, ésto es falaz, equivocado, pues la Naturaleza nos enseña que no hay ningún resultado de ningún tipo si no hay esfuerzo que lo sustente. Lo que ocurre, es que la madre Naturaleza no aclara que el disfrutar puede ser de una persona y el esfuerzo puede ser de otra persona. Ahí, justo ahí, es donde está el deterioro social de la palabra «disfrutar». Hay individuos que buscan disfrutar del esfuerzo conciente de otros individuos.

Iluminar la consciencia es expandirla hacia los otros, hacia los demás. Es crear desde lo individual, lo social.

Entonces, disfrutemos de nuestra vida consciente!!! La conciencia nos abre todas las puertas, todas las oportunidades. La acción consciente y osada nos lleva por caminos insospechados. La sociedad aún, en su conjunto, en unidad, no ha experimentado el sabroso gusto del esfuerzo social consciente. El gusto por ayudar, hacer, lograr en equipo y en sociedad, todavía no lo hemos aprovechado, no lo conocemos profundamente. Empecemos de una vez!!! Vamos a disfrutar de una vida social consciente!!!

En las próximas entradas:

  • 6. Un Estilo de Conciencia
  • 7. Integración de las Conciencias
Estratos, Más allá de la IS

4. Estratos: La Selección Natural

Eligiendo, vivimos eligiendo. Elegimos delante de una vidriera, elegimos levantarnos por la mañana, elegimos una pareja o elegimos vivir solos. Elegimos también delante de una bifurcación del camino. Pero, ¿sabemos siempre hacia dónde vamos? ¿Tenemos presente que al estar eligiendo, estamos definiendo hacia dónde queremos ir?

Las selección natural de los caminos a seguir es la elección de aquello que la supervivencia y la conservación de la especie nos indica. Pero no siempre seguimos lo que la Naturaleza nos indica. Algunas veces por osadía, otras por imposibilidades reales y otras detrás de la aventura y diversión, elegimos caminos distintos, más cortos, más rápidos, más eficientes, más riesgosos. ¿Está mal esto?

Mientras la conciencia este presente, se asuman los posibles destinos en toda su magnitud, y se tenga en cuenta, sobre todas las cosas, el entorno, las personas cercanas, sus sentimientos e intereses, la relación que tenemos con ellos, la relación simbiótica con el entorno natural que nos rodea y nos contiene, entonces no está mal, al contrario, está muy bien! La evolución del humano se basa en éstos hechos osados, inesperados pero conscientes, oportunos pero inciertos. Para que exista un camino, alguien debe haber pasado antes, tan firmemente que el camino quede marcado para los siguientes caminantes que quieran experimentar ese destino.

Sigue leyendo «4. Estratos: La Selección Natural»