Conceptos y definiciones, Energía, Métodos, Renuncia, Sistemas sociales, Tejido Social

7. El Ser ávido.

7. La Eternidad no Manifiesta

¿Para qué, cómo y por qué vivir?¿Para qué, cómo y por qué traer nuevas vidas a esta vida? ¿Para qué, cómo y por qué morir?

a. No todo pasa por nosotros mismos. Hay formas, conceptos, realidades que nos contienen, que las constituimos, pero que fueron, son y serán más allá de nosotros. Pero, si bien no somos protagonistas indispensables, las hacemos, influímos sobre ellas y hasta, con algo de esfuerzo, podemos variar su rumbo y su devenir.

Así es la vida. Venimos como hijos, dependiendo de las decisiones de nuestros padres. Aceptamos casi sin saberlo, esa realidad parcial de «la Vida» y hacemos de ella «nuestra vida». Nos apoderamos de parte de esa realidad preexistente a nosotros y trabajamos en ella de la manera que nos parece mejor. A veces, generamos nuevas vidas a las que les va a ocurrir algo similar a lo que estamos diciendo, y luego, no sabemos cuando, dejamos «nuestra vida», para que siga «la Vida», como pueda, con la proyección que le hemos dado con nuestro trabajo, con nuestras nuevas vidas, con nuestras ideas, con nuestro paso. Entonces, ¿qué es nuestro y qué no lo es? ¿Cuál es el sentido de la posesión, de poseer, si en realidad nada tendremos? ¿Tiene razón de ser la Avidez del SerH?

b. Este panorama, esta forma que tiene la Vida, y que aveces llamamos devenir, tiene un impulsor, tiene un motor que en algunos momentos es circunstancial, y en otros momentos resurge demostrando que siempre estuvo ahí, que está escondido pero que ante la necesidad siempre aparece. Esto no es innato, no es casual, tampoco es dogmático, ni es artículo de fé, es, en todo caso, un misterio, una forma que tiene la eternidad, el devenir de manifestarse. La Avidez nos lo demuestra. Es una fuerza impulsora que en determinado momento de nuestras vidas necesitamos. Que luego al manejarla, al llevarla a la consciencia y medirla, debemos equilibrar. Y, que también, cuando su función esté hecha deberemos desechar en el justo tiempo y en la justa medida.

Las nuevas vidas que llegan a nuestras vidas son el fruto de esta eternidad que nos toca vivir y que está impulsada por estos misteriosos motores, entre los cuales está la avidez. Las nuevas vidas nos impulsan, nos equilibran, nos mantienen en movimiento. Nos complican, pero nos demuestran que somos parte de esa eternidad, de esta Vida que es mía, pero que puedo dar, que puedo ofrendar, que debo dedicar aún no habiendo lazos directos de sangre. Y, así evolucionamos, nos desenvolvemos, vamos creando de nuestra mente, de nuestro conocimiento y nuestras devociones un día a día increíble, inaccesible pero real, que nos lleva a ser una parte de la eternidad.

c. La conciencia nos llama. No siempre, no a todos, tampoco nunca. El estar atentos a su llamado es vivir, vivir conscientemente. Experimentar la Avidez es necesario, usarla es necesario, desecharla en su justo tiempo y medida, es indispensable. Pero para ello experimentemos, aprendamos y ofrendemos esa experiencia. De eso se trata la evolución. Con eso se accede a la eternidad. Es como, paulatinamente, con voluntad y esfuerzo, ir cambiando el signo de nuestra vida. En realidad, es ir cambiando el signo de nuestra muerte, siendo eterno hasta desaparecer, y después también.

Vivamos en el Amor y en la compañía de nuestra propia muerte. Vivamos conscientes de ella para poder ser parte de la eternidad. Para qué esa eternidad nos abarque, nos contenga, pero también seamos autores de esa eternidad.

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7. El Pulso Mundial

7. El Amor, energía retornable.

Creemos muy fuertemente en los signos que las culturas dan a través de sus giros idiomáticos. Si bien vamos a hablar de amor, debemos expresar sobre qué tipo de amor hablamos. Y para ello vamos a hacer una comparación de significados:

¿Hacer el amor o ejercer el Amor?

Vamos a buscar el lugar común, aquel que todos entendemos, y para las personas de esta época, «hacer» el amor significa ejercer la sexualidad, buscar el placer a partir del tacto con el otro, de la sensibilización de sus sentidos y emociones y de estar conteniendo o dentro de la otra individualidad. Y ésto es muy real, muy sensible, muy emocionante, vertiginoso, pero además, muy necesitado realmente.

El individuo, el ser humano, cuenta con el cuerpo, una mente, y un espíritu (entidad en la que podemos creer o no, pero que, a efectos de la inclusión de conceptos, no podemos dejar de mencionar).

Lo que hemos descripto como el «hacer el amor» toca, incluye a dos de éstas herramientas que constituyen el ser: al cuerpo y a la mente.  Es como que, el hacer el amor, nos abarca y completa en esos dos aspectos. Es la forma de ser en el otro que tenemos a mano en función de nuestro cuerpo, de nuestra sensibilidad, de nuestras emociones. Es un gasto muy alto de energía que hacemos en función del placer del otro.

Ahora, veamos, por analogía qué significa «ejercer el Amor».

Ejercer el Amor, existe. Le hemos puesto este nombre para partir del concepto antedicho. Y es similar pero sin acudir a la sexualidad, ni al contacto. De las tres herramientas que hemos reconocido en el individuo como características, el cuerpo, la mente y el espíritu, usamos las otras dos: La mente y el espíritu.

En ese ámbito mente-espiritu es en el medio que se «ejerce el Amor». Ejercemos el Amor por fuera de nuestro cuerpo, con la mente-espiritu cuando nos relacionamos con otros seres, pero también con la Naturaleza, los animales y con todo aquello que tomamos conciencia de nuestra relación de construcción mutua, de desarrollo armónico y de trascendencia compartida.

Este Amor es altamente productivo ya que su consumo energético es muy bajo pero sus construcciones son muy significativas, revolucionarias y muy trascendentes en lo social. Es una actividad mento-espiritual que no se aprende por intuición, no es una pulsión natural la que lo evidencia, pero es fruto de experiencias con mucha atención en el otro, mucha conciencia de mis posibilidades y de mis relaciones y un trabajo persistente que amplia radios de conciencia y de acción de manera insospechada.

El Pulso, está basado en este Amor. Es una forma de hacer en la vida, que potencia la coincidencia de todas las personas, conecta energías permitiendo que fluyan de individuo en individuo y hace del Amor el mayor poder que cada uno de nosotros tiene para poder expandirnos indefinidamente.

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El pulso ¿mundial?

Si hay algo bueno que nos demostró la pandemia que nos ocupó todo el 2020 y 2021 fue que, a un desafío de magnitud mundial, respondemos de similar forma y todos en la misma dirección y sentido. Todos los países, sus gobiernos y sus comunidades científicas se alinearon a salvaguardar la salud de su población incluyendo a todos los habitantes del planeta sin distinciones ni económicas, ni políticas, ni religiosas.

Sabemos que es una situación límite, que el sentido común de los dirigentes de cualquier rincón del mundo tuvo que afrontar de la forma que lo hizo: en defensa de la vida, pero… ¡aprendamos de ello! El estímulo que nos llevó a esta respuesta es extremo, es de vida o muerte, pero ¿puede haber algún otro estímulo, otra propuesta que mueva voluntades a nivel mundial en cantidad de personas y a nivel individual en cuanto a conciencia e intereses?

Es ahora la oportunidad de respondernos está pregunta desde lo individual, desde la intimidad de cada uno y hacia lo mundial, lo total, sin obligar, pero tampoco sin dejar a nadie afuera. Es hora de buscar en nuestro interior más y más respuestas globales a los problemas y oportunidades globales.

Proponemos entonces, un pulso, una detención al unísono, armónica, a la que pueda unirse cualquier persona en el mundo. Una introspección. De cada individuo para todos, una suma de energías acompañadas que nos ayude a formar en cada mente la concepción de la unidad natural del mundo. Una posibilidad de revisión continua de la emoción que significa ser parte del mundo y, sobre todo, un disparador para que esa emoción, esa energía se transforme en acciones de desarrollo de la calidad de vida de TODOS.

Comenzamos poniendo un horario que marque el pulso y empezamos con una etapa de experimentación y diseño de la idea y proyecto ya. Hoy es el primer día de Febrero del año 2021. (Hace aproximadamente un mes que la experimentación está en curso).

Horarios:

  • 05:00 – Invocación
  • 08:00 – Cuadro Imaginativo
  • 11:00 – Sensaciones
  • 14:00 – Silencio
  • 17:00 – Propósitos
  • 20:00 – Consecuencias
  • 23:00 – Retrospección
  • 02:00 – Descanso

Si deseas participar de este proyecto solo debes comentar la entrada y expresar tu inquietud, te contactaremos!

En las próximas entradas de «El Pulso»:

  • 1. Somos Energía.
  • 2. Transformadores.
  • 3. Aprender a sumar.
  • 4. La Selección.
  • 5. Usar la vida.
  • 6. Energía Emocional.
  • 7. El Amor, energía retornable.