Conceptos y definiciones, Economía, Finanzas

1. Ahorrar, un mito.

1. La Culpa

a. Muy frecuentemente hay preguntas que merecen una respuesta como «sí y no». Y la sensación es que la pregunta no está respondida, y que la persona que responde no tiene la intención de hacerlo. Esta es la situación que tenemos cuando, por ejemplo, preguntamos: ¿Es culpa mía no poder ahorrar y tener problemas de tipo económico financiero? Pero analicemos esta pregunta desde los dos puntos de vista, desde la visión e intención del que la plantea, y desde la visión del que la responde. ¿Para qué? Para aprender y comprender las distintas facetas de esa situación.

Desde el punto de vista de la persona que plantea esta pregunta. Observemos que, si se plantea de esta forma es porque hay una conciencia latente de que es necesario ahorrar y que sería por lo menos bueno, lograrlo en alguna medida. También, si está preguntando por una culpa desencadenante hay conciencia de una causa y también hay conciencia de que debemos buscarla para intentar solucionar la situación.

Desde el punto de vista del que debe contestar esta pregunta veamos que debemos interpretar la o las ideas desencadenantes según la persona que la hace, su situación y contexto. Como así también darse cuanta los distintos actores y momentos que hacen que la respuesta pueda ser, justificada y bien intencionadamente, un «si y no».

b. ¿Es culpa mía no poder ahorrar y tener problemas de tipo económico financiero?

Sí. Porque estamos hablando de tus decisiones de vida, de lo que has hecho con tu capacidad y con tu producción. Y, ésto es lo que, mentalmente, te posibilita tomar las riendas del tema y solucionarlo. Las consecuencias del problema te acosan, te llegan de una manera incómoda y estresante, entonces es mejor que asumamos que el problema existe y que debo salir de esa situación.

No. Porque el sistema económico que nos incluye está diseñado de esa forma. No identificamos de quién es la culpa específicamente, pero indudablemente las formas que toma casi «automáticamente» la economía por estás geografías, se acomoda para que tu poder de ahorro sea fácticamente nulo, o muy pequeño.

c. El sistema económico que nos abarca, está planteado. Mis decisiones dentro de él han sido las que me llevaron hasta aquí. El paradigma que nos contiene tiene sus limitaciones y las impone drásticamente. Es muy bueno que tengamos conciencia de ello. Es el único primer paso que nos va a permitir buscar una solución, buscar los límites del paradigma, identificarlos para luego, mentalmente saltarlos y poder buscar un nuevo paradigma que nos dé otras posibilidades, otros horizontes.

Mí sociedad, yo no!!!

En las próximas entradas:

  • El contexto. Reconozcamos los factores contextuales que me llevan a que el ahorro y el desarrollo sea un mito.
  • Las alternativas. ¿Hay alternativas? ¿Hay otros caminos para tomar?
  • Decidir. No solo decidir es la solución, hay que mantener y establecer.
Levántate, Más allá de la IS

6. Levántate, ama y sé amable.

6/7: ¿Podría ser mañana?

¿Cuál es el valor creador de una oportunidad? La consciencia del aquí y ahora. El «darse cuenta» de la situación, vislumbrar su salida e imaginar la forma de trascenderla, de superarla.

¿Podría ser mañana? ¿Cuál es el valor creador de la oportunidad? El aquí y ahora. La conciencia de poder elegir que camino tomar en cada momento.

Muchas veces dejamos las ideas y posibilidades para mañana y así perdemos su verdadero valor. Cuando se trata de una situación angustiante, problemática, al dejarla para mañana, se agranda en nuestra mente y se alejan así las posibles soluciones. Cuándo esa situación es una situación de oportunidad, de creación, al dejarla para mañana, se diluye su valor como oportunidad, se esfuma el entusiasmo y se pierde como tal, para pasar a ser una tarea, una obligación. Es el famoso balance entre la libertad de actuar -que conlleva la dignidad- y la responsabilidad de hacerlo -que conlleva el derecho- que tenemos todos como seres sociales.

Por ello, las oportunidades son hoy, ahora. Se marchitan y pierden su potencia creadora muy rápido. Cada vez más rápido porque a medida que pasa el tiempo los cambios son más rápidos y radicales. Levantémosnos cada mañana y elijamos, seleccionemos el camino. Otra vez salir a luchar, a competir, a poseer eliminando, o salir cada mañana a construir, a añadir esfuerzos, a ensamblar vidas para llegar al mejor mundo que podemos imaginar. Esa es la propuesta, de hoy!!!

En la próxima y última entrada de la categoría «Levántate»:

7/7: ¿Y cómo se hace, me acompañás?

Levántate

5. Levántate para amar y ser amable

5/7: No es momento para éstas pavadas

¿Te parece? A nosotros nos parece que la pandemia, este CoVid 2019, nos ha traído todo lo necesario para comenzar este cambio, este nuevo paradigma, esta nueva vida. Y te preguntarás, ¿Qué es todo lo necesario?

¿Sabes qué es un paradigma? Para salir o ampliar un paradigma, es necesaria una situación que te lleve hasta los límites de ese paradigma. Desde el centro de él, – situación en que se encuentran muchas de las personas con poder y responsabilidad- no se pueden apreciar sus límites, ni acercarse a ellos. Cuando te acercas a los límites puedes ver otras formas, otras procederes, otras organizaciones y es allí dónde tienes la opción de saltar los límites, de imaginarte otras realidades, de vislumbrar las soluciones de uno, varios, o todos tus problemas.

La pandemia, esta situación inesperada, nos acerca a los límites, y, si estamos atentos, conscientes de la situación, listos para tomar decisiones, podremos ver con claridad los nuevos rumbos posibles, elegir y emprender el camino hacia nuevos horizontes, nuevas formas, nuevas vidas más acordes con lo que anhelamos.

Es una gran oportunidad! Mundial, grupal y sobre todo individual. ¿Cuándo, otra vez, el mundo estará confluyendo hacia una misma problemática, similares sentires y emociones, similares necesidades y vivencias? ¿Cuándo, en el futuro, el mundo podrá parar, pisar la pelota, detener su mente colectiva y revisar sus rumbos, sus ambiciones y objetivos, sus sueños, sino es ahora?

Si lo podemos hacer a nivel individual, se posiblita el contagio, -como el virus- si no lo experimentamos individualmente, personalmente, no se podrá contagiar, será sólo una retórica ilusionista, un intento frustrado. Ésto sí lo debemos contagiar urgente, porque la oportunidad se nos está pasando. Contamos con vos y tu estilo!!!

En próximas entradas de la misma categoría:

6/7: ¿Podría ser mañana?

7/7: ¿Y cómo se hace, me acompañás?

Levántate

4. Levántate para amar y ser amable

4/7: Ya sabía que ésto es lo que debo hacer pero no me interesa

Es genuino y comprensible no estar interesado en ser amable, ni siquiera estar interesado en ser empático. Es muy comprensible que, en estas luchas, hayas salido muy dañado en tus ganas, en tus iniciativas, en tus principios, en tu forma de ser en definitiva. Pero pregúntate ¿porqué?

Si estás dañado, desanimado, desinteresado es porque alguien ha gestado ésto, es cierto. Alguien, o muchos, han hecho que te sientas así. Pero vos aceptaste sentirte así. Inconscientemente aceptaste su forma agresiva de ser hacia vos y la incluíste dentro de tus posibilidades y, quizás la estés ejerciendo. Esta es la verdadera lucha. La lucha tuya. La batalla que te caracteriza y te dice que la vida es una belleza o un desastre, que sos una persona amorosa o una persona tóxica para los demás. Adoptar la agresividad como forma de relacionarnos se está generalizando y no debemos caer en eso.

No seamos virósicos con ésto. No nos contagiemos del que nos ha sido perjudicial, inestable, propenso al odio o al rencor. ¿Esta es la moneda que vamos a adoptar para desarrollar nuestra vida? Esta es la forma de ser felices que queremos para nosotros. No puede ser así. No existe ser feliz de esa forma. Este es el paradigma que destruye, al que vos le temés, del que realmente querés huir y no podés porque muchos a tu alrededor también están inmersos en él.

Pero entonces, ahora, nos hemos dado cuenta que, no es que no nos interesa amar y ser amable, es que no sabemos porque nos hemos contagiado. No sabemos cómo salir de ese paradigma odioso, de esa transacción especulativa de darse o no darse al otro. Y también, nos hemos dado cuenta, aunque ya lo sabíamos, que hay otra forma de vivir, de asumir la vida, de disfrutarla y no de sufrirla. Y ésto depende de nosotros, no depende de los demás. Depende de nuestra libertad mental de decidir cada actitud en cada momento.

Hay que ver si pasa…!

Todo depende de como lo veamos, ser feliz o no, amar o no, crear o no, vivir o sólo subsistir un poco más.

En próximas entradas de la misma categoría:

5/7: No es momento para estas pavadas

6/7: ¿Podría ser mañana?

7/7: ¿Y cómo se hace, me acompañás?

Más allá de la IS

1. Levántate y prepárate para amar y ser amable.

1/7 ¿Porqué debería hacer ésto?

Vamos a crecer juntos…

Esta frase -el titulo-, al oído de la gente de mi generación y yo creo que de las anteriores también, suena lejana, ideal, y hasta ilusa, inocente. Y, por sobre todas las cosas, suena descontextualizada, fuera de contexto – más siendo escrito y publicado en este sitio – pero permíteme el intento de explicar esta inclusión.

Nos levantamos por la mañana, volviendo de nuestros sueños, que aunque -casi siempre inconcientemente- nos presentan ideas e imágenes distintas de las que tenemos en vigilia y vivimos diariamente. Esta realidad es nuestra vida, la de los despiertos pero no es nuestro ideal de vida. ¿Porqué?

Al tener acceso, por los avances de la comunicación o por las propuestas de los sueños, a realidades distintas a la nuestra se produce un quiebre en nuestra conciencia entre la idea de la vida que llevamos y la idea de la vida que podríamos llevar. Se produce un ideal, una vida ideal y es en este punto donde aparecen emociones y estados de ánimo que, según sea la distancia entre la percepción de la vida que tenemos y la vida ideal, esta distancia nos potencia o nos deprime y nos desvía. Llamemos a esta distancia descripta «diferencial del ideal». Pero ¿qué tiene que ver ésto con «levantarse para amar»?

Todos, o casi todos nosotros en el párrafo anterior, al traer a la conciencia el diferencial del ideal pensamos en situaciones cuantitativas, físicas, económicas de nuestra vida. Es así porque nuestra historia más ancestral nos ha enseñado ésto, nos ha inculcado el «tener» cómo solución al diferencial del ideal. Los problemas, hemos aprendido, pasan por las necesidades físicas, económicas, tangibles del aquí y ahora. Pero, no es así. No es totalmente así. Por suerte, por un diseño de nuestra vida actual divino, no es así. Y, por lo tanto no lo debemos ver así. Todos nosotros también sabemos, intuitiva o conscientemente que hay un más allá de todo este mundo material, de los ideales y realidades de tipo económico pero no los priorizamos, no los tenemos en cuenta, no las usamos para resolver esta distancia al ideal. Ni siquiera lo usamos en el diseño de nuestro ideal y mucho menos en el diseño de nuestras sociedades.

¿Entonces? La frívola frase que te propongo te invita a ésto. A recurrir a la intuición e identificar en tu vida las emociones, analizarlas, descubrir sus causas y clasificarlas en aquellas que debes modificar, aquellas que debes reproducir y aquellas que te potencian, que te hacen feliz. Luego de ésto que ya es mucho, crear una vida de emociones que te acerquen al otro, a las otras personas y así crear un ideal de vida basado en empatías, en coincidencias, en construcciones comunes.

A partir de este acercamiento emocional llamado Amor es posible comenzar a construir. Desde pequeños momentos, vivencias, hasta, por ejemplo proyectos o diseños sociales que propongan una vida cercana al ideal para todos. Para ello esta hecho el sitio de Ingeniería Sociológica (www.ingenieriasociologica.com), para viabilizar estos diseños a partir de grupos de personas con ésta consonancia emocional, con este amor por los demás.

En próximas entradas de la misma categoría:

2/7: ¿Porqué me propones ésto?

3/7: ¿Y qué ganó con ésto?

4/7: Ya sabía que ésto es lo que debo hacer pero no me interesa

5/7: No es momento para estas pavadas

6/7: ¿Podría ser mañana?

7/7: ¿Y cómo se hace, me acompañás?