Conceptos y definiciones, Economía, Finanzas, Métodos, Sistemas sociales

El poder del dinero

Si tuvieras un millón de dólares para regalar, ¿a quién se los darías?

¿Cuál será el poder del dinero que nos hace pensar tanto en él? Pensemos y evaluemos para luego accionar: ¿Qué porcentaje de tu tiempo de vigilia, te encuentras pensando en cuestiones que tienen que ver con el dinero?

A priori, arriesguemos un porcentaje en comentarios.

Ahora… ¿es un porcentaje por encima del 50%?

No es el porcentaje lo que interesa, es la persistencia de este tema en nuestra mente y las consecuencias que ello trae. No sé cuales son esas consecuencias pero lo que sé ciertamente, es que ese tiempo y esa energía no se dispone para solucionar realmente los problemas o disfunciones con el dinero, y ello empeora la situación y preocupaciones haciéndose un espiral del cuál es difícil de escapar.

La evaluación ha sido hecha, la conclusión es que no debemos dejar que el problema persista ni crezca. Pasemos a las propuestas de acción.

Si destinamos el millón de dólares a la persona que sabemos fehacientemente que cerca del 100% de su tiempo está pensando en el dinero, ¿nos habremos equivocado? Esa persona ya está en el espiral descendente de sus problemas y aunque solucione todas sus deudas, tendrá el miedo persistente de perder lo que le quede y muy posiblemente caiga nuevamente en el problema.

Piensa en tres personas reales que supongas que están en éstas condiciones. Anota en comentarios en forma anónima. ¿Te ha sido fácil encontrarlos?¿Vos podrías estar entre éstas personas?

Si destinamos la décima parte del millón a diez personas que superen el 75% de su tiempo mental al dinero, ¿que pasaría? Cien mil dólares es una buena cifra ¿o no? Comenta anónimamente cada una de esas diez personas y lo que imaginas que pasaría con cada una por sus características. ¿Estarías dentro de éstas diez personas?

Esta entrada de IS pretende dar un proceso de aprendizaje que nos lleve a conclusiones acerca de nuestra propia relación con el dinero y las posibilidades que tenemos de mejorar esta relación, tan compleja y generalizada.

Te escucho en los comentarios. Y…gracias!!!

Abismo, Conceptos y definiciones, Contratos, Economía, Finanzas, Sistemas sociales, Tejido Social, Trabajo

El trabajo

Un trabajo abismal

La historia del trabajo ha creado nuestra sociedad actual. La política, la moneda, las naciones, la economía, la especialización, la tecnología, casi todo ha sido concebido a través de las épocas y las circunstancias que ha atravesado la historia del trabajo. Esto ha sido literalmente un trabajo abismal.

Hoy, por suerte, lo podemos ver y relatar así. Un trabajo abismal es aquel que por su gran magnitud, por su inmensa importancia nos permite separarnos, tomar conciencia, verlo en perspectiva y reflexionar. Pararnos al borde del abismo y tomar dimensión de una realidad, nos da la posibilidad de análisis del paradigma en el que estamos viviendo, de sus reglas, de sus límites y de los límites de sus posibilidades. Nos da la oportunidad de imaginar cambios y nuevas reglas, nuevas posibilidades que la realidad nos ofrece pero que no hemos sabido abordar aún.

Próximamente:
  • Trabajos opuestos
  • Elegir y sostener mi trabajo
  • Alojarse en la contención
  • Descubriendo mi arte
  • Volver a jugar

Economía, Finanzas, Métodos, Revoluciones

El Trabajo

El Velo Negro del Trabajo

¿Es natural trabajar? ¿Es necesario o indispensable?

¿Si no es remunerado no es trabajo?

¿Cuál es el principio básico de la productividad de tu trabajo actual?

¿Cuál es la diferencia entre la rutina y el método?

¿Cuál es la relación entre trabajo, rol social, pertenencia y sociedad?

¿De que se trata la «cultura del trabajo»?

¿Cuánto influyen todos éstos conceptos en nuestra vida diaria?

¿Cuánto de lo que cada uno de nosotros piensa o sabe al respecto, se tiene en cuenta para el diseño de nuestras leyes, de nuestras fuentes de trabajo, de nuestras sociedades en definitiva?

¿La percepción que cada uno tiene del trabajo, de su trabajo, es transitoria, cambiante, evolutiva? ¿Temporal? ¿Cuánto tiene de definitiva?

¿Cuántos temas y matices convergentes encontraremos que nos velan el concepto de Trabajo? Y que también complican las elecciones a la hora de trabajar. Nos llevan a una dinámica irreflexiva, automática, cómoda pero a su vez angustiante y desesperanzadora, indigna.

Próximamente:
  • Un trabajo abismal
  • Trabajos opuestos
  • Elegir y sostener mi trabajo
  • Alojarse en la contención
  • Descubriendo mi arte
  • Volver a jugar

Conceptos y definiciones, Economía, familia, Finanzas, Métodos, Tejido Social

2. El Ser ávido.

2. El Camino de la Ávidez

a. Estamos acostumbrados a elegir, y más aún, a elecciones binarias y por oposición. Acudamos a cierta imágen que nos ilustre. Al llegar a una intersección de caminos o calles, tenemos dos opciones, seguir por el camino que veníamos o tomar el camino que cruza.

Pero, ¿cuál es el camino que cruza el camino de la avidez? Si hemos dicho que nacimos para consumir, vivimos gracias a nuestro consumo, y necesitamos aprender a producir para no perecer por la falta de consumo.

Aprender a producir es un largo y complejo esfuerzo. Y, con un desafío aún mayor: aprender a producir mientras alguien que nos ama toma la responsabilidad de producir por nosotros. Después, en algún momento no conocido, la responsabilidad y necesidad de producir nuestro consumo ya depende de nuestro propio esfuerzo, sin atenuantes, sin discusiones, sin dilaciones posibles. Este proceso de aprender a producir es, como dijimos, un gran aprendizaje y también al llegar a concretarlo, un gran logro. A veces muy gratificante, personal y constructivo. Pero, muchas veces, crea dependencia mental y espiritual, apabulla y confunde. Ese efecto es el que debe llamar a nuestra conciencia, y, en ese momento debemos tomar la bifurcación, ahí es donde tomar decisiones y seleccionar nuestra forma de vida.

b. ¿Por qué desviarse del camino de la producción, si en realidad consumiremos toda la vida? Es cierto, y es aquí dónde debemos hacer un análisis muy certero de las características de nuestro consumo y las facultades de nuestra producción para darnos cuenta en qué situación nos encontramos. Pero también, la rectificación de nuestro camino de producción no tiene que ser en calidad ni en cantidad, sino en productividad, objetivos y dinámica.

Debemos tener siempre presente los tres planos de nuestra vida productiva. La forma, la lógica y lo trascendente de nuestra producción. Y, una observación sustancial de nuestra forma de ver estos tres planos, es no confundir el medio, -el dinero- con el objetivo. No producimos en primer instancia, para obtener más y más dinero, producimos para poder consumir en la medida que lo necesitemos.

c. Pero, ¿qué debo hacer si este equilibrio entre lo que produzco y lo que necesito no se logra? En realidad la pregunta más exacta es ¿cómo mantener este equilibrio en el tiempo, en contextos muy cambiantes? Y, más allá de eso, ¿Cómo hacer para que esta cuestión no domine y limite mí vida afectivamente, emocionalmente y tracendentemente?

El equilibrio entre consumo y producción no es una balanza que mide, en un determinado momento una relación de dos magnitudes medidas en una unidad de medida homogénea. Es en sí, una relación continua en el tiempo que tiene una magnitud o unidad de medida estable pero que crece y decrece de acuerdo a nuestras actitudes y acciones. Y, estas actitudes y acciones son productivas o no, mantienen el equilibrio o no de acuerdo a nuestro expertisse, a nuestro conocimiento y a nuestra conciencia.

Así, lo que parecía ser una relación simple de más o menos dinero, más o menos productividad de los recursos físicos y económicos pasa a ser una conjunción sociológica de tres variables:

  • Productividad del Patrimonio.
  • Productividad del Tiempo
  • Productividad del Conocimiento

Así, es posible llevar a la conciencia individual, por el camino de la coherencia y el equilibrio personal respecto de las necesidades del entorno y la sociedad.

Tu trabajo sobre este conocimiento:

  • Laboratorio:
  • Gestión:
  • Planificación
Sigue leyendo «2. El Ser ávido.»
Conceptos y definiciones, Economía, Finanzas

2. Ahorrar, un mito.

2. El Contexto

a. Cuando la conciencia no existe o no se hace acción, con el tiempo, las intenciones de las vinculaciones contextuales o sociales, se imponen. «Nos arrastra la corriente», lo explica más fácilmente. «Nos dejamos llevar», por las presiones del sistema, o sea, de lo que el contexto necesita de nosotros y pasamos por alto nuestras posibilidades y necesidades reales.

Este mecanismo causado por deficiencias en el proceso de concientización de cada individuo es tan poderoso que, podríamos decir, define destinos de naciones enteras. Socialmente, los diseños y destinos de los diferentes grupos sociales, dependen de este estado de concientización individual de sus miembros. Es, en sí, lo definitorio de pertenecer o no pertenecer a los niveles sociales y a la contención psíquica, cultural y trascendente que define a cada grupo.

b. La frustración que se produce en un SerH al crecer y percibir que sus posibilidades sociales están determinadas por su origen en función de un sistema social que no controla, es lapidaria para toda su vida y, si no logra ver otro horizonte, es definitiva y hasta heredable.

Pero no es definitivamente así. La conciencia y la expansión de los estados de conciencia, nos dan la posibilidad de aprender a superar cualquier sistema por definitivo y cerrado que sea. Estar atento a las posibilidades y necesidades de la sociedad en que vivimos, del otro, es la riqueza que nos abre caminos insospechados, más allá de aquello que el mismo «sistema» puede cerrar. Ese salto cuántico que hacemos cuando somos concientes de nosotros mismos y de nuestros vínculos con la sociedad, nos lleva, podríamos decir casi automáticamente, a encontrar oportunidades que trascienden lo determinista, lo «ya escrito», el destino personal del individuo.

c. Pero, escuchamos por ahí, «no todos podemos triunfar», no todos podemos tener éxito al mismo tiempo. Es cierto ésto, pero es cierto si lo miramos desde un punto de vista de «suma cero», de pensar que lo que yo gano, lo gano porque otro lo pierde. Pero hay otra forma de ver las cosas.

El desarrollo de las sociedades conscientes se manifiesta con oportunidades para todos, -y no para todos por igual, porque sino no serían oportunidades-, sino para todos y cada uno en su individualidad, y en su estado de conciencia. La trascendencia -algo parecido al éxito del que hablábamos en el párrafo anterior- es un estado de conciencia que nos permite a cada uno de nosotros plasmar todas las potencialidades que tenemos en beneficio de la sociedad en que vivimos y por consecuencia y en última instancia, en beneficio propio.

En las próximas entradas:

  • Las alternativas. ¿Hay alternativas? ¿Hay otros caminos para tomar?
  • Decidir. La acción de cada día decide. ¿Hacia donde va mí minuto a minuto? ¿Tengo un plan y un rumbo pensados?
  • Contención en mí. ¿Mis planes me contienen? ¿Mis rumbos, me dan esperanzas y certezas?
Conceptos y definiciones, Economía, Finanzas

1. Ahorrar, un mito.

1. La Culpa

a. Muy frecuentemente hay preguntas que merecen una respuesta como «sí y no». Y la sensación es que la pregunta no está respondida, y que la persona que responde no tiene la intención de hacerlo. Esta es la situación que tenemos cuando, por ejemplo, preguntamos: ¿Es culpa mía no poder ahorrar y tener problemas de tipo económico financiero? Pero analicemos esta pregunta desde los dos puntos de vista, desde la visión e intención del que la plantea, y desde la visión del que la responde. ¿Para qué? Para aprender y comprender las distintas facetas de esa situación.

Desde el punto de vista de la persona que plantea esta pregunta. Observemos que, si se plantea de esta forma es porque hay una conciencia latente de que es necesario ahorrar y que sería por lo menos bueno, lograrlo en alguna medida. También, si está preguntando por una culpa desencadenante hay conciencia de una causa y también hay conciencia de que debemos buscarla para intentar solucionar la situación.

Desde el punto de vista del que debe contestar esta pregunta veamos que debemos interpretar la o las ideas desencadenantes según la persona que la hace, su situación y contexto. Como así también darse cuanta los distintos actores y momentos que hacen que la respuesta pueda ser, justificada y bien intencionadamente, un «si y no».

b. ¿Es culpa mía no poder ahorrar y tener problemas de tipo económico financiero?

Sí. Porque estamos hablando de tus decisiones de vida, de lo que has hecho con tu capacidad y con tu producción. Y, ésto es lo que, mentalmente, te posibilita tomar las riendas del tema y solucionarlo. Las consecuencias del problema te acosan, te llegan de una manera incómoda y estresante, entonces es mejor que asumamos que el problema existe y que debo salir de esa situación.

No. Porque el sistema económico que nos incluye está diseñado de esa forma. No identificamos de quién es la culpa específicamente, pero indudablemente las formas que toma casi «automáticamente» la economía por estás geografías, se acomoda para que tu poder de ahorro sea fácticamente nulo, o muy pequeño.

c. El sistema económico que nos abarca, está planteado. Mis decisiones dentro de él han sido las que me llevaron hasta aquí. El paradigma que nos contiene tiene sus limitaciones y las impone drásticamente. Es muy bueno que tengamos conciencia de ello. Es el único primer paso que nos va a permitir buscar una solución, buscar los límites del paradigma, identificarlos para luego, mentalmente saltarlos y poder buscar un nuevo paradigma que nos dé otras posibilidades, otros horizontes.

Mí sociedad, yo no!!!

En las próximas entradas:

  • El contexto. Reconozcamos los factores contextuales que me llevan a que el ahorro y el desarrollo sea un mito.
  • Las alternativas. ¿Hay alternativas? ¿Hay otros caminos para tomar?
  • Decidir. No solo decidir es la solución, hay que mantener y establecer.
Conceptos y definiciones, Economía, Finanzas, Tejido Social

1. El Ser ávido.

1. La Naturaleza del Ser

a. El SerH nace para consumir. No puede vivir si no consume. Los seres en general, están signados básicamente por el consumo. Los animales y las plantas siguen esta ley natural de la vida. Así, en ese simple principio se basa la Naturaleza de la Tierra, nuestro planeta. Es una obviedad, que hemos olvidado, que se ha alejado de nuestra conciencia, y que, individualmente hemos resuelto de alguna manera, pero socialmente y a nivel mundial, se ha transformado en un gran problema. Esta situación social a nivel mundial es la base de todos los conflictos ideológicos planteados hasta el momento.

Naturalmente cada ser vivo, por instinto de supervivencia, procura su alimento diario. Socialmente también los individuos responsables de cada grupo familiar se hacen cargo del consumo de aquellos que aún no saben o no pueden resolver su consumo.

b. Entonces, lo natural es el consumo y lo lógico es la producción para acudir a ese consumo y para todos los consumos que están bajo la responsabilidad del mismo individuo. Queremos, en este punto, analizar la diferencia de las subjetividades que rodean los conceptos de «lo natural», «lo lógico» y «la responsabilidad» sobre o hacía los otros.

«Lo natural» es aquello que la Naturaleza nos impone. Nuestra naturaleza, nuestra biología propia, de ser humano, nuestro medio ambiente natural, o sea nuestro mundo nos imponen ciertas reglas o consecuencias que no podemos evitar en nuestra realidad. Nuestra imaginación puede volar por encima de estas reglas pero nuestra realidad limitará esa imaginada realidad a lo posible, a lo naturalmente posible.

«Lo lógico» no es innato, el razonamiento lógico se construye a través del lenguaje y de las percepciones que cuando pasan por la conciencia se transforman en experiencia y en conocimiento. La lógica individual, es como un árbol que crece alimentándose de las experiencias que capitalizan sus raíces. Así crea un tronco robusto y de forma similar en cada individuo. Pero si bien el grueso de las experiencias básicas es parecido en seres humanos de raíces cercanas, hay otras experiencias que son más específicas de cada ser humano, y ello crea ramificaciones y follaje que hacen de ese árbol lógico y ese SerH una persona única e irrepetible, por ser así su árbol lógico. Lo lógico, al ser producto de la propia experiencia, es relativo a lo social, a lo relacional del SerH. Lo lógico es una propuesta social para cada uno de nosotros y depende tanto de lo social como de la voluntad individual para seguirlo.

Es importante darnos cuenta que no todos los individuos tenemos la misma lógica, sobre todo en temas del follaje del árbol lógico. Aquellas experiencias individuales y específicas que diferencian nuestra lógica, nuestra forma de pensar y justificar la realidad, necesitan ser concientes en nosotros para comprender al otro y también en la misma medida para destacar e inspirar nuestra individualidad.

«La responsabilidad» igual que lo Natural es algo impuesto, no propuesto, y, al igual que la lógica, es de origen social. O sea, es una imposición social. ¿Es lógica? Sí, claro que es lógica. ¿Es natural? No. Es necesario construirla a partir del desarrollo de la conciencia individual.

c. En la naturaleza del ser está definida su libertad. Claro, seamos sinceros, si definimos «la libertad» deja de ser libertad absoluta, es cierto, pero pasa a ser libertad individual. Cuando el concepto se instala en una individualidad pierde parte de su totalidad para tomar las características de su hospedador, de su anfitrión.

Esto es justamente, el objetivo de esta séptima, reconocer y hacer consciente las limitaciones de nuestra individualidad para potenciar ese esfuerzo de reconocimiento y conciencia y transmutarlo en libertad mental e inspiración.

Implementación:

  • Laboratorio:
  • Gestión:
  • Planificación
Sigue leyendo «1. El Ser ávido.»
Conceptos y definiciones, Economía, Finanzas

Ahorrar, un mito.

Introducción

Hablar de economía es entrar en una selva oscura, cerrada, para no saber cómo, cuándo, ni por dónde salir. La macro o la microeconomía, los tratados, los clásicos, y todo lo que a economía y finanzas se refiere nos abarca, nos presiona y nos duele cada día. El trabajo, el stress, las deudas y las ganancias, lo familiar, el status social, el transcurrir de la vida está marcado por lo económico. Nadie se salva, nadie se puede mantener al margen, nadie lo asume pero tampoco nadie lo puede sortear, soslayar, o dejar de lado. Desde este lugar, tan marginal y recóndito, desde un lugar de opinión, que quiere ser un aporte al vivir nuestro de cada día, creo que necesitamos hablar de economía. Mí lugar, tu lugar quizás, pero desde el lugar que nos toca todos los días, a cada hora y en cada punto donde existe un serh en esta nación.

Siempre he sido y soy optimista, pensado que mí situación económica, que mis ingresos y los productos de esos ingresos pueden mejorar. Son un problema actual, pero pueden mejorar. Pero, cada paso en positivo, cada situación de mejora, tuvo siempre una «compensación», una vuelta atrás que hizo que esa sensación constante y persistente de insatisfacción económica, vuelva a instalarse y vuelva a empezar este angustiante ciclo.

¿Este es el motor de mi trabajo, de mi desarrollo, de mi vida? ¿Esto es lo que quiero que me ocurra hasta la hora de mí descanso? ¿Esta es la vida que quiero dejarles a mis hijos? No, no es así. No es ésto. ¿Y entonces? ¿Hago mal en mezclar en un escrito, que quizás pocos lean, economía y sentimientos? ¿Son incompatibles las mezclas de las emociones con las finanzas, los mercados y las monedas?

Es la hora, creo. Es el momento que, debemos pensar, analizar y decidir sobre estos temas en conjunto. No podemos más soslayar lo personal, lo emocional a lo económico. Toda economía debe servir al individuo, y una forma de empezar es pensarlo en conjunto, concebir la economía como algo social, como una herramienta de búsqueda de momentos felices y plenos. Es la forma de jerarquizar la vida, los sentimientos y las emociones, las relaciones personales, las intenciones más profundas por sobre todo lo material, por sobre todo lo económico, sobre todo lo transaccional.

No es un trabajo fácil. No es inmediato. No estamos educados ni preparados para ello, todo lo contrario. Pero es la hora, debemos hacerlo, debemos aprenderlo y luego poder transmitirlo. Mutar hacia nuevas formas que garanticen la preeminencia de mis sentimientos y emociones, de mis artes, por sobre mis producciones, mis economías y mis especulaciones. Hacia ahí vamos.

En las próximas entradas:

  • La culpa. ¿Qué hago yo para que el ahorro sea un mito, una ilusión?
  • El contexto. Reconozcamos los factores contextuales que me llevan a que el ahorro y el desarrollo sea un mito.
  • Las alternativas. ¿Hay alternativas? ¿Hay otros caminos para tomar?