Ciertamente, la palabra «calificación» en éstos tiempos no goza de muy buena salud. Quizás no por ella misma, sino por su palabra hermana la «descalificación» que es tan usada y ejercida en las sociedades actuales. No muy lejos está, su prima mayor, la palabra «mérito» que hace alusión a las sucesivas calificaciones obtenidas de una forma o de otra, ante la sociedad en que vivimos.
Ya no tenemos entre nosotros «personas meritorias» o «autoridades calificadas para…» y eso nos dá como una especie de autorización para no ser, ni siquiera intentar ser una de ellas. Es como, que reconocer que otra persona es calificada, o meritoria en algo nos pone en una posición de comprador compulsivo e irracional de ese reconocimiento que hemos hecho y nos expone de manera negativa.
Un contra-ejemplo de ésto, ocurre en el deporte, en el fútbol por ejemplo. ¿Qué es sino, la tabla de posiciones de un determinado torneo? Una calificación detallada de la trayectoria de cada Club, buscando reflejar los méritos de cada Club para llegar a ser el campeón del torneo.
Por lo tanto, y a la vista está, la sociedad necesita de la calificación y de la registración o memoria del mérito. Sino cómo confiaríamos en el médico, en el mecánico del auto, o en el gasista matriculado al hacer nuestra elección.
Y no por ser más joven o una persona de más edad, necesitamos menos -en el caso del joven- o más -en el caso de la persona de mayor edad-. Veamos sino, los juegos que los jóvenes frecuentan en sus celulares. ¿Cuál es la principal motivación por la cual un joven se pasa horas jugando contra unos y otros, y tratando de calificar mejor, para tener más «beneficios» y «concesiones» a la hora de enfrentarse y medirse con el otro.
Reivindiquemos estos conceptos en nuestras mentes. Quizás con éstas mismas palabras o quizás con otras como «rankeado» o «posicionarse» o «trayectoria» pero reconociendo que es necesario calificar para conocer, saber de los méritos de uno y otro, para elegir y recorrer así nuestra vida de relación más firmemente y no tan a ciegas, tan aleatoriamente.