Conceptos y definiciones, Economía, Tejido Social

3. El Ser ávido.

3. La Avidez de los Otros

a. La avidez, esa falta de equilibrio entre el consumo y la producción, es por lo general, evidente en otras personas antes que en uno mismo. Cada individuo, puede darse cuenta de su propia avidez luego de haber sufrido la avidez ajena. Y esto es consecuencia de los mecanismos que la sociedad a desarrollado para enseñarnos a producir. La moneda, el mercado y la economía son ejemplos de ello. Vemos a esta forma de plantear la producción y sus sistemas representativos como «Juegos de suma cero». O sea que vemos estos esquemas como sistemas en donde las cantidades que pierde un jugador son las cantidades que gana el otro, o los otros jugadores.

En este punto, no podemos dejar de tener en cuenta, un ingrediente importantísimo: Los riesgos. Así como hemos hecho el ejercicio de «humanizar» el consumo y la producción, explicitado sus influencias sobre las emociones, los sentimientos y las relaciones humanas, así debemos «humanizar» las pérdidas, los duelos que traen aparejados la economía y la medición de sus probabilidades: Los riesgos.

También la moneda tiene otra cara. La producción tiene «riesgos» pero también tiene «arte». Aquello que hacemos distinto y mejor, aquello que la magia de la casualidad nos otorga, aquello que descubrimos solo nosotros con el razonamiento más elevado de nuestro follaje lógico. Eso es el arte de nuestra producción. Es el estilo que nos distingue y nos hace únicos y valiosos.

Entonces, al «humanizar» en nuestra conciencia, aquellos sistemas que involucran a la producción y al consumo, al incorporar los conceptos de «riesgo» y de «arte» nos damos cuenta que ya NO pueden crecer en nuestra conciencia como «juegos de suma cero», ya no responden solamente a una matemática económica y financiera, sino a reglas y paradigmas mucho más amplios y diversos que debemos estudiar y analizar como tales.

b. Nuestra producción nos da recursos que nosotros destinamos a distintos objetivos y fines. El primer fin y el objetivo natural es el consumo, tanto mío individual como el de aquellas personas que están bajo nuestra responsabilidad. Pero luego, esto nos enseña que el tener recursos disponibles nos da poder.

Es natural que el disponer de los recursos que otra persona necesita para vivir, nos dé una sensación de poder. También es natural, que al tener más recursos disponibles esa sensación de poder aumente. Eso es natural, pero no es lógico, ni tampoco es una sensación que transformada en acción sea responsable. Y esto, se evidencia en distintas formas, en los sucesivos tramos de la vida productiva de una persona.

c. Esta desvinculación de cierta parte de los recursos del sistema productivo que hacemos para sentirnos poderosos es un hábito más común de lo que suponemos. En general, siempre tiene un justificativo matemáticamente lógico, pero desatiende a la «humanización» del sistema económico.

Por ello es muy necesaria la conciencia de todos nosotros de esta situación. Es un concepto de una gran sutileza, encubierto socialmente en los derechos de la persona, pero en la conciencia de cada emprendedor está oculto sin explicación y sin evidencia y luego al llegar a la concresión de sus proyectos eso aflora como una gran emoción, una gran satisfacción que no pasa por la lógica, no pasa por la mente y este paso, esta concientización, es necesaria socialmente. Nuestros contemporáneos la necesitan, la consagran, la disfrutan y adoptan, sólo si la sabemos exponer, contagiar y trascender. Y lo primero es llevarla a la conciencia. Ese es el comienzo del éxito.

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2. El Ser ávido.

2. El Camino de la Ávidez

a. Estamos acostumbrados a elegir, y más aún, a elecciones binarias y por oposición. Acudamos a cierta imágen que nos ilustre. Al llegar a una intersección de caminos o calles, tenemos dos opciones, seguir por el camino que veníamos o tomar el camino que cruza.

Pero, ¿cuál es el camino que cruza el camino de la avidez? Si hemos dicho que nacimos para consumir, vivimos gracias a nuestro consumo, y necesitamos aprender a producir para no perecer por la falta de consumo.

Aprender a producir es un largo y complejo esfuerzo. Y, con un desafío aún mayor: aprender a producir mientras alguien que nos ama toma la responsabilidad de producir por nosotros. Después, en algún momento no conocido, la responsabilidad y necesidad de producir nuestro consumo ya depende de nuestro propio esfuerzo, sin atenuantes, sin discusiones, sin dilaciones posibles. Este proceso de aprender a producir es, como dijimos, un gran aprendizaje y también al llegar a concretarlo, un gran logro. A veces muy gratificante, personal y constructivo. Pero, muchas veces, crea dependencia mental y espiritual, apabulla y confunde. Ese efecto es el que debe llamar a nuestra conciencia, y, en ese momento debemos tomar la bifurcación, ahí es donde tomar decisiones y seleccionar nuestra forma de vida.

b. ¿Por qué desviarse del camino de la producción, si en realidad consumiremos toda la vida? Es cierto, y es aquí dónde debemos hacer un análisis muy certero de las características de nuestro consumo y las facultades de nuestra producción para darnos cuenta en qué situación nos encontramos. Pero también, la rectificación de nuestro camino de producción no tiene que ser en calidad ni en cantidad, sino en productividad, objetivos y dinámica.

Debemos tener siempre presente los tres planos de nuestra vida productiva. La forma, la lógica y lo trascendente de nuestra producción. Y, una observación sustancial de nuestra forma de ver estos tres planos, es no confundir el medio, -el dinero- con el objetivo. No producimos en primer instancia, para obtener más y más dinero, producimos para poder consumir en la medida que lo necesitemos.

c. Pero, ¿qué debo hacer si este equilibrio entre lo que produzco y lo que necesito no se logra? En realidad la pregunta más exacta es ¿cómo mantener este equilibrio en el tiempo, en contextos muy cambiantes? Y, más allá de eso, ¿Cómo hacer para que esta cuestión no domine y limite mí vida afectivamente, emocionalmente y tracendentemente?

El equilibrio entre consumo y producción no es una balanza que mide, en un determinado momento una relación de dos magnitudes medidas en una unidad de medida homogénea. Es en sí, una relación continua en el tiempo que tiene una magnitud o unidad de medida estable pero que crece y decrece de acuerdo a nuestras actitudes y acciones. Y, estas actitudes y acciones son productivas o no, mantienen el equilibrio o no de acuerdo a nuestro expertisse, a nuestro conocimiento y a nuestra conciencia.

Así, lo que parecía ser una relación simple de más o menos dinero, más o menos productividad de los recursos físicos y económicos pasa a ser una conjunción sociológica de tres variables:

  • Productividad del Patrimonio.
  • Productividad del Tiempo
  • Productividad del Conocimiento

Así, es posible llevar a la conciencia individual, por el camino de la coherencia y el equilibrio personal respecto de las necesidades del entorno y la sociedad.

Tu trabajo sobre este conocimiento:

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2. Ahorrar, un mito.

2. El Contexto

a. Cuando la conciencia no existe o no se hace acción, con el tiempo, las intenciones de las vinculaciones contextuales o sociales, se imponen. «Nos arrastra la corriente», lo explica más fácilmente. «Nos dejamos llevar», por las presiones del sistema, o sea, de lo que el contexto necesita de nosotros y pasamos por alto nuestras posibilidades y necesidades reales.

Este mecanismo causado por deficiencias en el proceso de concientización de cada individuo es tan poderoso que, podríamos decir, define destinos de naciones enteras. Socialmente, los diseños y destinos de los diferentes grupos sociales, dependen de este estado de concientización individual de sus miembros. Es, en sí, lo definitorio de pertenecer o no pertenecer a los niveles sociales y a la contención psíquica, cultural y trascendente que define a cada grupo.

b. La frustración que se produce en un SerH al crecer y percibir que sus posibilidades sociales están determinadas por su origen en función de un sistema social que no controla, es lapidaria para toda su vida y, si no logra ver otro horizonte, es definitiva y hasta heredable.

Pero no es definitivamente así. La conciencia y la expansión de los estados de conciencia, nos dan la posibilidad de aprender a superar cualquier sistema por definitivo y cerrado que sea. Estar atento a las posibilidades y necesidades de la sociedad en que vivimos, del otro, es la riqueza que nos abre caminos insospechados, más allá de aquello que el mismo «sistema» puede cerrar. Ese salto cuántico que hacemos cuando somos concientes de nosotros mismos y de nuestros vínculos con la sociedad, nos lleva, podríamos decir casi automáticamente, a encontrar oportunidades que trascienden lo determinista, lo «ya escrito», el destino personal del individuo.

c. Pero, escuchamos por ahí, «no todos podemos triunfar», no todos podemos tener éxito al mismo tiempo. Es cierto ésto, pero es cierto si lo miramos desde un punto de vista de «suma cero», de pensar que lo que yo gano, lo gano porque otro lo pierde. Pero hay otra forma de ver las cosas.

El desarrollo de las sociedades conscientes se manifiesta con oportunidades para todos, -y no para todos por igual, porque sino no serían oportunidades-, sino para todos y cada uno en su individualidad, y en su estado de conciencia. La trascendencia -algo parecido al éxito del que hablábamos en el párrafo anterior- es un estado de conciencia que nos permite a cada uno de nosotros plasmar todas las potencialidades que tenemos en beneficio de la sociedad en que vivimos y por consecuencia y en última instancia, en beneficio propio.

En las próximas entradas:

  • Las alternativas. ¿Hay alternativas? ¿Hay otros caminos para tomar?
  • Decidir. La acción de cada día decide. ¿Hacia donde va mí minuto a minuto? ¿Tengo un plan y un rumbo pensados?
  • Contención en mí. ¿Mis planes me contienen? ¿Mis rumbos, me dan esperanzas y certezas?
Conceptos y definiciones, Economía, Finanzas

1. Ahorrar, un mito.

1. La Culpa

a. Muy frecuentemente hay preguntas que merecen una respuesta como «sí y no». Y la sensación es que la pregunta no está respondida, y que la persona que responde no tiene la intención de hacerlo. Esta es la situación que tenemos cuando, por ejemplo, preguntamos: ¿Es culpa mía no poder ahorrar y tener problemas de tipo económico financiero? Pero analicemos esta pregunta desde los dos puntos de vista, desde la visión e intención del que la plantea, y desde la visión del que la responde. ¿Para qué? Para aprender y comprender las distintas facetas de esa situación.

Desde el punto de vista de la persona que plantea esta pregunta. Observemos que, si se plantea de esta forma es porque hay una conciencia latente de que es necesario ahorrar y que sería por lo menos bueno, lograrlo en alguna medida. También, si está preguntando por una culpa desencadenante hay conciencia de una causa y también hay conciencia de que debemos buscarla para intentar solucionar la situación.

Desde el punto de vista del que debe contestar esta pregunta veamos que debemos interpretar la o las ideas desencadenantes según la persona que la hace, su situación y contexto. Como así también darse cuanta los distintos actores y momentos que hacen que la respuesta pueda ser, justificada y bien intencionadamente, un «si y no».

b. ¿Es culpa mía no poder ahorrar y tener problemas de tipo económico financiero?

Sí. Porque estamos hablando de tus decisiones de vida, de lo que has hecho con tu capacidad y con tu producción. Y, ésto es lo que, mentalmente, te posibilita tomar las riendas del tema y solucionarlo. Las consecuencias del problema te acosan, te llegan de una manera incómoda y estresante, entonces es mejor que asumamos que el problema existe y que debo salir de esa situación.

No. Porque el sistema económico que nos incluye está diseñado de esa forma. No identificamos de quién es la culpa específicamente, pero indudablemente las formas que toma casi «automáticamente» la economía por estás geografías, se acomoda para que tu poder de ahorro sea fácticamente nulo, o muy pequeño.

c. El sistema económico que nos abarca, está planteado. Mis decisiones dentro de él han sido las que me llevaron hasta aquí. El paradigma que nos contiene tiene sus limitaciones y las impone drásticamente. Es muy bueno que tengamos conciencia de ello. Es el único primer paso que nos va a permitir buscar una solución, buscar los límites del paradigma, identificarlos para luego, mentalmente saltarlos y poder buscar un nuevo paradigma que nos dé otras posibilidades, otros horizontes.

Mí sociedad, yo no!!!

En las próximas entradas:

  • El contexto. Reconozcamos los factores contextuales que me llevan a que el ahorro y el desarrollo sea un mito.
  • Las alternativas. ¿Hay alternativas? ¿Hay otros caminos para tomar?
  • Decidir. No solo decidir es la solución, hay que mantener y establecer.
Conceptos y definiciones, Economía, Finanzas, Tejido Social

1. El Ser ávido.

1. La Naturaleza del Ser

a. El SerH nace para consumir. No puede vivir si no consume. Los seres en general, están signados básicamente por el consumo. Los animales y las plantas siguen esta ley natural de la vida. Así, en ese simple principio se basa la Naturaleza de la Tierra, nuestro planeta. Es una obviedad, que hemos olvidado, que se ha alejado de nuestra conciencia, y que, individualmente hemos resuelto de alguna manera, pero socialmente y a nivel mundial, se ha transformado en un gran problema. Esta situación social a nivel mundial es la base de todos los conflictos ideológicos planteados hasta el momento.

Naturalmente cada ser vivo, por instinto de supervivencia, procura su alimento diario. Socialmente también los individuos responsables de cada grupo familiar se hacen cargo del consumo de aquellos que aún no saben o no pueden resolver su consumo.

b. Entonces, lo natural es el consumo y lo lógico es la producción para acudir a ese consumo y para todos los consumos que están bajo la responsabilidad del mismo individuo. Queremos, en este punto, analizar la diferencia de las subjetividades que rodean los conceptos de «lo natural», «lo lógico» y «la responsabilidad» sobre o hacía los otros.

«Lo natural» es aquello que la Naturaleza nos impone. Nuestra naturaleza, nuestra biología propia, de ser humano, nuestro medio ambiente natural, o sea nuestro mundo nos imponen ciertas reglas o consecuencias que no podemos evitar en nuestra realidad. Nuestra imaginación puede volar por encima de estas reglas pero nuestra realidad limitará esa imaginada realidad a lo posible, a lo naturalmente posible.

«Lo lógico» no es innato, el razonamiento lógico se construye a través del lenguaje y de las percepciones que cuando pasan por la conciencia se transforman en experiencia y en conocimiento. La lógica individual, es como un árbol que crece alimentándose de las experiencias que capitalizan sus raíces. Así crea un tronco robusto y de forma similar en cada individuo. Pero si bien el grueso de las experiencias básicas es parecido en seres humanos de raíces cercanas, hay otras experiencias que son más específicas de cada ser humano, y ello crea ramificaciones y follaje que hacen de ese árbol lógico y ese SerH una persona única e irrepetible, por ser así su árbol lógico. Lo lógico, al ser producto de la propia experiencia, es relativo a lo social, a lo relacional del SerH. Lo lógico es una propuesta social para cada uno de nosotros y depende tanto de lo social como de la voluntad individual para seguirlo.

Es importante darnos cuenta que no todos los individuos tenemos la misma lógica, sobre todo en temas del follaje del árbol lógico. Aquellas experiencias individuales y específicas que diferencian nuestra lógica, nuestra forma de pensar y justificar la realidad, necesitan ser concientes en nosotros para comprender al otro y también en la misma medida para destacar e inspirar nuestra individualidad.

«La responsabilidad» igual que lo Natural es algo impuesto, no propuesto, y, al igual que la lógica, es de origen social. O sea, es una imposición social. ¿Es lógica? Sí, claro que es lógica. ¿Es natural? No. Es necesario construirla a partir del desarrollo de la conciencia individual.

c. En la naturaleza del ser está definida su libertad. Claro, seamos sinceros, si definimos «la libertad» deja de ser libertad absoluta, es cierto, pero pasa a ser libertad individual. Cuando el concepto se instala en una individualidad pierde parte de su totalidad para tomar las características de su hospedador, de su anfitrión.

Esto es justamente, el objetivo de esta séptima, reconocer y hacer consciente las limitaciones de nuestra individualidad para potenciar ese esfuerzo de reconocimiento y conciencia y transmutarlo en libertad mental e inspiración.

Implementación:

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Conceptos y definiciones, Economía, Finanzas

Ahorrar, un mito.

Introducción

Hablar de economía es entrar en una selva oscura, cerrada, para no saber cómo, cuándo, ni por dónde salir. La macro o la microeconomía, los tratados, los clásicos, y todo lo que a economía y finanzas se refiere nos abarca, nos presiona y nos duele cada día. El trabajo, el stress, las deudas y las ganancias, lo familiar, el status social, el transcurrir de la vida está marcado por lo económico. Nadie se salva, nadie se puede mantener al margen, nadie lo asume pero tampoco nadie lo puede sortear, soslayar, o dejar de lado. Desde este lugar, tan marginal y recóndito, desde un lugar de opinión, que quiere ser un aporte al vivir nuestro de cada día, creo que necesitamos hablar de economía. Mí lugar, tu lugar quizás, pero desde el lugar que nos toca todos los días, a cada hora y en cada punto donde existe un serh en esta nación.

Siempre he sido y soy optimista, pensado que mí situación económica, que mis ingresos y los productos de esos ingresos pueden mejorar. Son un problema actual, pero pueden mejorar. Pero, cada paso en positivo, cada situación de mejora, tuvo siempre una «compensación», una vuelta atrás que hizo que esa sensación constante y persistente de insatisfacción económica, vuelva a instalarse y vuelva a empezar este angustiante ciclo.

¿Este es el motor de mi trabajo, de mi desarrollo, de mi vida? ¿Esto es lo que quiero que me ocurra hasta la hora de mí descanso? ¿Esta es la vida que quiero dejarles a mis hijos? No, no es así. No es ésto. ¿Y entonces? ¿Hago mal en mezclar en un escrito, que quizás pocos lean, economía y sentimientos? ¿Son incompatibles las mezclas de las emociones con las finanzas, los mercados y las monedas?

Es la hora, creo. Es el momento que, debemos pensar, analizar y decidir sobre estos temas en conjunto. No podemos más soslayar lo personal, lo emocional a lo económico. Toda economía debe servir al individuo, y una forma de empezar es pensarlo en conjunto, concebir la economía como algo social, como una herramienta de búsqueda de momentos felices y plenos. Es la forma de jerarquizar la vida, los sentimientos y las emociones, las relaciones personales, las intenciones más profundas por sobre todo lo material, por sobre todo lo económico, sobre todo lo transaccional.

No es un trabajo fácil. No es inmediato. No estamos educados ni preparados para ello, todo lo contrario. Pero es la hora, debemos hacerlo, debemos aprenderlo y luego poder transmitirlo. Mutar hacia nuevas formas que garanticen la preeminencia de mis sentimientos y emociones, de mis artes, por sobre mis producciones, mis economías y mis especulaciones. Hacia ahí vamos.

En las próximas entradas:

  • La culpa. ¿Qué hago yo para que el ahorro sea un mito, una ilusión?
  • El contexto. Reconozcamos los factores contextuales que me llevan a que el ahorro y el desarrollo sea un mito.
  • Las alternativas. ¿Hay alternativas? ¿Hay otros caminos para tomar?
Conceptos y definiciones, Métodos, Renuncia, Tejido Social

El Ser ávido.

Introducción

¿Qué quiere decir ávido? ¿Porqué el Ser ávido? ¿De dónde viene este Ser ávido?¿Hacia dónde va? ¿Era necesario este camino?

a. ¿Qué es la avidez? Hay varias acepciones de la palabra:

«Que siente un deseo fuerte e intenso de tener, hacer o conseguir algo.»(1)

«El adjetivo ávido o ávida expresa el deseo intenso por algo. … El adjetivo ávido se corresponde con el sustantivo avidez, que es un sentimiento similar a la ambición, a la pasión o a la voracidad.»(2)

Gran parte de los problemas sociales de hoy en día parten de esta avidez del SerH, con matices de acuerdo a cada individualidad, pero con causas que no son del todo claras, ni hemos trabajado en descubrirlas, ni en subsanarlas. No vamos a hablar de culpas, no vamos a marcar errores, no vamos a denotar sectorizaciones de ningún tipo, pero sí vamos a tratar de traer a nuestra conciencia actual, esta realidad que nubla el avance y desarrollo de muchos individuos, y quita posibilidades de felicidad y realización personal a todos y cada uno de nosotros.

b. El «tener», pensado como el retener cosas para uno mismo, evitando su flujo natural, su utilización eficiente y su poder creador, tiene su principal origen en los miedos. Tiene su razón en los miedos más profundos del SerH y en la falta de conciencia y tratamiento personal de esos miedos. Pero los miedos no son naturales de por sí, los crea la experiencia, la reiteración de errores, la imprevisión, el contexto hostil que, en algún momento vivimos. Si las salidas de esas circunstancias se aprenden sobre la base de un «tener», eso se traduce en una avidez y quizás, en una avidez desmedida y muy perjudicial para la sociedad en su conjunto.

c. Los caminos de la conciencia, de la aceptación y de la renuncia son otros, pero hay que aprender a elegirlos. No son inmediatos, tampoco casuales, ni gratuitos. Requieren concentración, esfuerzo e inspiración, pero están y al encontrarlos se ve el horizonte, se recupera la dignidad, se llega a la más pura libertad para nuestra vida y la vida de nuestra sociedad.

¿Era necesario este camino? Sí. Era necesario. Fueron realmente necesarios los errores, las guerras, los miedos, las corrupciones, los atrasos y traiciones. Son los anticuerpos, las vacunas, los contrasentidos que crearon este SerH actual que somos. Pero ahora, ya nos dimos cuenta, ya «caímos» en esa trampa, ya tenemos todas las defensas altas, todos los métodos y mecanismos para trascender esta realidad tan dura y perjudicial para todos. Es cuestión de poner esos métodos y mecanismos en práctica y despegar hacia otra realidad.

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7. El Pulso Mundial

7. El Amor, energía retornable.

Creemos muy fuertemente en los signos que las culturas dan a través de sus giros idiomáticos. Si bien vamos a hablar de amor, debemos expresar sobre qué tipo de amor hablamos. Y para ello vamos a hacer una comparación de significados:

¿Hacer el amor o ejercer el Amor?

Vamos a buscar el lugar común, aquel que todos entendemos, y para las personas de esta época, «hacer» el amor significa ejercer la sexualidad, buscar el placer a partir del tacto con el otro, de la sensibilización de sus sentidos y emociones y de estar conteniendo o dentro de la otra individualidad. Y ésto es muy real, muy sensible, muy emocionante, vertiginoso, pero además, muy necesitado realmente.

El individuo, el ser humano, cuenta con el cuerpo, una mente, y un espíritu (entidad en la que podemos creer o no, pero que, a efectos de la inclusión de conceptos, no podemos dejar de mencionar).

Lo que hemos descripto como el «hacer el amor» toca, incluye a dos de éstas herramientas que constituyen el ser: al cuerpo y a la mente.  Es como que, el hacer el amor, nos abarca y completa en esos dos aspectos. Es la forma de ser en el otro que tenemos a mano en función de nuestro cuerpo, de nuestra sensibilidad, de nuestras emociones. Es un gasto muy alto de energía que hacemos en función del placer del otro.

Ahora, veamos, por analogía qué significa «ejercer el Amor».

Ejercer el Amor, existe. Le hemos puesto este nombre para partir del concepto antedicho. Y es similar pero sin acudir a la sexualidad, ni al contacto. De las tres herramientas que hemos reconocido en el individuo como características, el cuerpo, la mente y el espíritu, usamos las otras dos: La mente y el espíritu.

En ese ámbito mente-espiritu es en el medio que se «ejerce el Amor». Ejercemos el Amor por fuera de nuestro cuerpo, con la mente-espiritu cuando nos relacionamos con otros seres, pero también con la Naturaleza, los animales y con todo aquello que tomamos conciencia de nuestra relación de construcción mutua, de desarrollo armónico y de trascendencia compartida.

Este Amor es altamente productivo ya que su consumo energético es muy bajo pero sus construcciones son muy significativas, revolucionarias y muy trascendentes en lo social. Es una actividad mento-espiritual que no se aprende por intuición, no es una pulsión natural la que lo evidencia, pero es fruto de experiencias con mucha atención en el otro, mucha conciencia de mis posibilidades y de mis relaciones y un trabajo persistente que amplia radios de conciencia y de acción de manera insospechada.

El Pulso, está basado en este Amor. Es una forma de hacer en la vida, que potencia la coincidencia de todas las personas, conecta energías permitiendo que fluyan de individuo en individuo y hace del Amor el mayor poder que cada uno de nosotros tiene para poder expandirnos indefinidamente.

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6. El Pulso Mundial

6. Energía Emocional.

¿Porqué nos gusta jugar? ¿Porqué amamos? ¿Porqué tendemos, la mayoría de nosotros, a ejercer como madres o padres? ¿Porqué nos gusta el éxito y ser populares, reconocidos? ¿Porqué algunos tienen la posibilidad de morir plenos y satisfechos?

Los caminos de la utilización de nuestra energía vital son diversos. Los de la razón son bien marcados, definidos precisamente por ésta, por la razón. En él, el siguiente paso es hacia el objetivo, el norte que hemos elegido de antemano y que la memoria nos pone como elección a cada paso.

Los caminos de la energía emocional son abiertos, inmensos, impredecibles, subjetivados. La intuición y la oportunidad reinan en esos tramos de nuestro andar.

Nadie recorre un sólo tipo de camino a la vez. La mente y el corazón conviven y se complementan paso a paso, como la recta y el plano, como la responsabilidad y la libertad, como la tierra y el cielo, como la vida y la muerte.

Energéticamente transformamos energías de dos fuentes, de dos tipos, y es necesario que ellas se mantengan sincronizadas, que se sumen entre sí y que no se opongan en nuestro seno. Algunos a este logro le llamamos coherencia, otros equilibrio, otros honestidad. Y ésto nos trae posibilidades, confianza de los demás hacia nosotros, crecimiento y amplitud de conciencia.

Pero no todo queda ahí. Hay otra energía que se agrega a esos dos canales. La energía que nos llega a nuestra mejor antena: las emociones. Aquella energía que los demás nos dan, nos regalan, que entran por nuestros sentidos y se ponen a disposición a través de nuestras emociones. Está energía también hay que sumarla y sincronizarla para acumular y transformar. A ese trabajo está apuntado este ejercicio: El pulso.

En la próxima entrada de “El Pulso”:

7. El Amor, energía retornable.

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5. El Pulso Mundial

5. Usar la vida.

Suena fuerte la frase «usar la vida», pero es lo que hacemos. Es lo que hicieron Gandhi, Einstein, John Lennon, y muchos más! Todos aquellos que vos y nosotros recordamos su nombre gratamente, con respeto y admiración. Claro, es imposible conocer el nombre de todos nosotros, pero recordamos los nombres de aquellos que usaron sus vidas con un objetivo claro y trascendieron al resto de nosotros, por haberlo hecho muy bien, visiblemente y con una productividad, con un legado social, altísimo.

No hay opciones. La vida es una libertad que tenemos inmanente en nosotros. Y las libertades conllevan responsabilidades: usar la vida en pos del bien de todos!!!

Para ello se necesita la voluntad, el conocimiento y la inspiración.

La voluntad. Decimos muchas veces que «no podemos hacer», y en realidad esta negación es una negación encubierta de nuestra libertad. Si tomamos conciencia de ésto, y de las causas que nos llevan a decir que no podemos, hemos tomado el camino de vivir con mayor conciencia nuestra vida y por consecuencia nos hemos acercado a nuestra libertad volitiva. Luego de ésto, el «no puedo» pasa a ser «no quiero» y eso ya está dentro de nuestro dominio y responsabilidad. Nuestra libertad de actuar voluntariamente está más cerca.

El conocimiento. También, muchas veces, nuestras ideas o ideales se ven muy lejanos porque nuestra mente no alcanza a descubrir los caminos por los cuales podemos llegar a ellos. Pareciera ser, en esos casos, que el conocimiento es inaccesible para nosotros por alguna causa que el destino nos oculta. Pero no es así. El conocimiento es hijo de la conciencia. Por lo tanto, lo que necesitamos hacer es ejercitar nuestra conciencia y teniendo presente aquellas ideas o ideales a los que queremos acceder tendremos la oportunidad de acceder a los conocimientos adecuados para descubrir y llegar a aquello que anhelamos. Una libertad que debemos descubrir a través de la conciencia y la perseverancia en el tiempo.

La inspiración. Y ya hemos llegado a un grado de libertad antes negado, pero hay más, mucho más. Aquí está la magia, el misterio y la totalidad de la libertad. Aquí está la libertad trascendente a la que llegaron Gandhi, Einstein, Lennon y muchos más.

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