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Ascética sin logros

¿Qué es de lo que más orgulloso estás en tu vida?

De mis hijos. Pero no es precisamente «mi orgullo», es una tranquilidad tan placentera como pasajera. Podríamos decir que es amor hacia ellos.

Cuando hacemos algo y nos sale genial eso nos da orgullo, pero es una extraña trampa que nos hace la mente para que luego no te puedas superar.

En el gimnasio, cuándo tus ejercicios son dados con una medida determinada, ocurre lo mismo. Hacé 20 sentadillas. 1, 2, 3… 17….. 18……. 19………. y 20!!!! Luego, «¡¡¡hoy hice 20 sentadillas sin parar, no sabés cómo me quedaron las piernas!!! Pero ahora me siento muy bien» = Orgullo. No es malo sentirlo, te lo «mereces», pero hacé la siguiente prueba, en tu mente, razónalo así, «Hoy voy a hacer el 10% más de cada ejercicio que me den». En las sentadillas, si son 20, hoy haré 22, y si llegas no se lo digas a nadie. Si no llegas, tampoco, pero proponte para la próxima llegar a esa marca.

Cuándo tus ejercicios sean todos un 20% arriba de la marca, entonces te tocará el 30%, pero así nunca el orgullo y la expresión inmediata de él como evidencia de logro, te estancarán.

Esto lo llamamos en Cafh, «ascética sin logro». El placer del logro y su orgullo son somníferos potentes y a veces permanentes para subir al próximo escalón. ¿Querés seguir subiendo? Ahora sabés una forma que te ayudará a lograrlo.

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