2/7: ¿Porqué me propones ésto?
Porque venimos de una dura historia. Una historia tan larga como la humanidad, y tenemos que rectificar el rumbo. Creo que esta pandemia mundial nos está diciendo ésto. Y es nuestra oportunidad que, desde mañana, vos y yo asumamos otra actitud seremos dos pero seremos el doble de hoy. Quizás así seamos muchos más cada día…
El hombre siempre peleó, batalló la vida. Primero por su sutento. Luego por sus refugios contra los comportamientos ambientales que no conocía y temía. Luego siguió luchando por su territorio y el fruto de su esfuerzo en ese territorio. Luego por una organización social e institucional en estados y países. Luego, y mucho más cercano por las extensiones de su territorio nacional. Ahora, lucha por la preminencia de su sistema político, y como consecuencia de estas luchas, hay otros seres humanos -de sus propios países- que se ven obligados a comenzar de nuevo el ciclo: a luchar por su sustento, su trabajo y sus pertenencias. ¿Qué contrasentido, no? Siempre hemos luchado, combatido, siempre hemos sentido miedo de perder, de ser separados, de morir en definitiva. Y, ahora que todo eso ya está solucionado de alguna manera, en algunos ámbitos, para algunos, no lo sabemos generalizar, compartir, organizar, y por ello seguimos luchando, ya sin sentido, unos contra otros sin reconocernos como iguales en derechos y protagónicos todos de esta época y de esta realidad.
¡¡No debemos luchar más!! Ahora debemos amarnos, distribuirnos todo lo que se ha hecho hasta ahora de la manera más atinente, más constructiva, más eficiente. No hay que sacarle nada a nadie, ni darle nada a nadie, si vivimos en el amor, en el desarrollo de las emociones empáticas, el juego deja de ser juego de suma cero, para pasar a ser una construcción colectiva en donde nadie pierde y todos ganan, de una u otra forma, una vida amorosa y feliz.
No es fácil cambiar. No es fácil aprender a convivir con el temor de la desprotección y el temor a la pérdida, a la desaparición en alguna de sus formas. Pero, como todo, la cuestión es comenzar, animarse hasta acostumbrarse y naturalizar ese estado. Luego vienen las emociones, el amor, la felicidad. Se trascienden los temores, se asume la vida como existencia física y se pasa al Ser, al ser amable, al ser amoroso, al ser feliz con tan solo eso: asumir y trascender mi individualidad combativa, luchadora, opuesta a los demás.
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